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 miércoles, 04 de agosto de 2004

Tragedia. El desconsuelo de una paraguaya que vive en Rosario
"Mis familiares iban a disfrutar del domingo"
Liliana Flores perdió a dos hermanas políticas y un sobrinito de ellas. Sólo se identificó a una de las mujeres

"Mis parientes están viviendo una locura, aún no pudieron elaborar el duelo", dijo Liliana Flores, una paraguaya que vive en Rosario desde hace 25 años, refiriéndose a sus hermanas políticas y un sobrinito de ellas que fallecieron en el supermercado incendiado en Asunción. "Ellos querían disfrutar de un domingo", señaló.

El día de la tragedia, sus parientes le comunicaron por teléfono desde Paraguay sobre la muerte de Emilia Romero (de 54 años), Nilda Romero (de 47), y el sobrino de las dos, Julio César (de 5).

"Hasta ahora sólo hallaron y sepultaron los restos de Emilia, quien no murió por el efecto del monóxido de carbono emanado del incendio", explicó a La Capital. La mujer relató que "pudieron identificarla porque tenía en su mano el documento de identidad".

En cuanto a los cuerpos de Nilda y el pequeño, aún no recibieron información proveniente de las autoridades ocupadas en identificar a la enorme cantidad de restos humanos. "Hoy -por ayer- hablé con mi tío y me dijo que la tarea de reconocer a las víctimas llevará mucho tiempo porque hay cadáveres que están fusionados a raíz del efecto del fuego. Dicen que deberán realizarse pruebas de ADN muy prolijas para poder determinar las identidades".

El tío de Liliana, César Romero, es el padre de las mujeres fallecidas y quien junto a otros parientes recorren todos los hospitales y morgues buscando datos e informaciones. "Me dijo que la situación es terrible, no hay infraestructura para actuar ante una tragedia tan grande. En uno de los centros médicos que visitó aún había 70 personas en terapia intensiva", relató.

Las dos mujeres fallecidas eran amas de casa y no tenían hijos; el nene era hijo de la tercera hermana de la familia, quien se salvó porque no fue al centro comercial.

Sobre el supermercado Ycuá Bolaños, Liliana dijo haberlo conocido hace cuatro meses, en uno de sus viajes a Asunción. "Es inmenso, con un patio de comidas muy importante, donde se puede comer barato y muy bien".

También apuntó que "el local está situado entre el centro de la capital guaraní y Trinidad, un barrio muy elegante y residencial, algo semejante a Fisherton. Podría decir, para ubicar la zona, que quedaría en la avenida de Circunvalación".

Además, dijo que el propietario (Juan Pío Paiva) "no es uno de esos empresarios conocidos, de renombre". También admitió como posible, según se señala en Paraguay, que los propietarios mandaron cerrar el comercio ante el temor de que el incendio fuera aprovechado para que se cometieran saqueos o los clientes se marcharan sin pagar sus compras.

Agregó que "en Asunción hay muchos comercios de ese tipo, pero Ycuá Bolaños se destaca por su estructura, superior a los más grandes de Rosario, aunque quizás no haya tantas exigencias allí para plantar un negocio como las que se piden aquí".

Por otra parte, admitió que no sabe si los parientes de las víctimas han iniciado causas judiciales contra la empresa. "Cuando hablamos por teléfono es más lo que escuchamos de su dolor que las preguntas que les hacemos".


Solidaridad y apoyo
Liliana, quien agradeció la solidaridad de Argentina y otros países, también rescató el apoyo del consulado paraguayo en Rosario: "Nos ofrecieron pasajes pero no viajamos porque poco se puede hacer ahora, posiblemente iremos dentro de un tiempo".

La mujer es ama de casa y tiene muchos familiares en Paraguay, desde donde llegó en 1980 durante unas vacaciones para visitar parientes que viven en Rosario. "Me gustó la ciudad y me quedé, recién volví a mi patria 16 años después", cuenta. Tras radicarse aquí trabajó como empleada administrativa; actualmente está casada, tiene tres hijos y un nieto de tres años. A pesar de la distancia, el dolor la invade: "Emilia y Nilda iban a pasar un domingo tranquilo, ellas seguramente esperaban comer y mirar televisión y Julio César podía divertirse en el lugar de los juegos para los chicos del centro de compras", dijo con pesar.

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Liliana Flores está lejos de su país pero vive el dolor que conmueve a su pueblo.

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