 | miércoles, 28 de julio de 2004 | Atrapan a un conocido como entregador del robo que terminó en el crimen de un comerciante en Cabín 9 El empleado de una panadería cayó preso por el asesinato de su patrón Trabajó hasta anteayer en el local donde en marzo mataron ante sus hijos a Luis Varela, al irrumpir para sustraerle la plata de un camión que acababa de vender. El acusado tiene 35 años y vive en la zona sur rosarina Ariel Etcheverry / La Capital La familia de Luis Alberto Varela, un panadero asesinado de un balazo en el pecho por un grupo de delincuentes en marzo pasado, no termina de salir del espanto. Por si no fuera bastante el esfuerzo para superar un crimen ocurrido en el interior de la vivienda, frente a criaturas de 11 y 7 años, la familia debe asimilar ahora que uno de los empleados de la panadería, que trabajó hasta antenoche en el lugar, haya sido detenido ayer a la mañana como presunto entregador de su patrón. "Me dejaste helada", murmuró Elizabeth, la mujer de Varela, al enterarse por La Capital de la novedad que tuvo la investigación.
El sospechoso detenido por la Brigada de Homicidios se llama Mario Alberto Villalba y tiene 35 años. Hasta el lunes a la noche trabajaba en la panadería de Ceibo al 500, en el barrio Cabín 9 de Pérez. Villalba, quien fue arrestado ayer a la mañana en su casa de la zona sudoeste de Rosario, se encontraba incomunicado, acusado de ser partícipe necesario del crimen ocurrido la noche del 23 de marzo pasado. Ese día, alrededor de la 0.30, un grupo de ladrones irrumpió a sangre y fuego por el portón trasero de la cuadra para apoderarse del dinero que Varela había obtenido por la venta de un camión unos días antes.
Cuando todo comenzó, Varela y su familia -su mujer y sus tres hijos- estaban descansando. Un ruido que provenía de la fábrica de pan hizo saltar de la cama al dueño. "¿Quién anda ahí?", preguntó el panadero. "Soy yo Luis", le respondieron desde la planta. Se estima que el o los asaltantes ingresaron sin violentar ninguna cerradura. Según lo establecido por la policía habían utilizado un duplicado de la llave del portón para entrar sin hacer ruido. Tampoco se habían sobresaltado los seis ovejeros alemanes que había en el lugar.
Lo cierto es que el panadero agarró una escopeta que tenía guardada en su casa y salió a defenderse. Así se produjo un tiroteo dentro de la vivienda que terminó con Varela herido de muerte con un balazo de 9 milímetros en el pecho frente a dos de sus hijos. En paredes y marcos de puertas y ventanas quedaron marcados cuatro o cinco impactos de bala.
Las ladrones, de acuerdo a lo que pudo probar después la policía, salieron por donde habían entrado sin llevarse nada de valor y se subieron a un Fiat 128 color verde que los esperaba con otra persona al mando muy cerca de allí.
Pocas horas después fueron detenidos dos primos de apellido Pereyra. Escapaban a pie, pasaron a pocos metros de la seccional 32ª y, como a los uniformados les llamó la atención, los detuvieron. "Sosteníamos que había un entregador, por eso durante estos meses se realizaron tareas de inteligencia con conocimiento del juez de la causa, Alfredo Ivaldi Artacho", comentó una fuente de Homicidios.
Un golpe planificado Por la forma en que ingresaron los ladrones, para los investigadores no había que perder de vista al círculo de personas cercanas a Varela. La ausencia de cerraduras forzadas y que los perros no hubieran ladrado eran signos de que no eran hombres desconocidos los que entraron en la panadería aquella madrugada. Así se estableció mediante el testimonio de vecinos del barrio que el asalto había sido tramado con anticipación y que alguno de los empleados de Varela habría sido quien entregó las llaves de la cuadra a dos ejecutores del robo un par de días antes durante una reunión.
Los detectives tendrían comprobada la realización de ese encuentro en el que -sospechan- pudo participar Villalba. Por ese motivo, el juez Ivaldi Artacho ordenó su detención y allanamiento de su vivienda. Eso se concretó ayer a primera hora de la mañana.
Elizabeth, la esposa del panadero asesinado, se mostró sorprendida por el viraje de la investigación. "Hasta ayer (por el lunes) estuvo trabajando acá", contó en relación a Villalba. "Vivimos aterrorizados, muy intranquilos. Siempre sospechamos que tendríamos a un entregador, pero preferimos no hacer nada para no interferir con la policía", sostuvo Elizabeth.
La mujer manifestó que desde el homicidio sus hijos duermen mal de noche. Sus padres debieron mudarse con ella para ayudarla con el negocio. Está convencida de que, para consumar lo que derivó en el asesinato de su esposo, alguien sacó la única llave del portón de la panadería e hizo un duplicado. "Había una sola llave y esa noche Luis cerró con llave. Es así de simple: cualquiera pudo sacar una copia y entregársela a alguien". Elizabeth no sabe qué pensar acerca de la detención de Villalba. "Teníamos algunas dudas, pero que lo haya detenido la policía me deja helada", comentó.
Ella presume que el homicida de Luis no era de su entorno. "Para mí el que entró no era alguien conocido. Pero estuvo con gente que sabía de la existencia de los perros y que probablemente le abriría la puerta". enviar nota por e-mail | | Fotos | | Elizabeth, la mujer de la víctima. | | |