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 miércoles, 28 de julio de 2004

Una chiquita perdió un ojo al caer en cal viva

Una nena de un año y medio cayó sobre cal viva frente a una obra en construcción en el sur de la ciudad y sufrió quemaduras en varias zonas del cuerpo, además de la pérdida de la visión de su ojo izquierdo.

El hecho ocurrió anteayer, alrededor de las 17, cuando Loreley Acuña caminaba con una de sus hermanas, de 8 años, frente a una obra en construcción de Muñoz al 600.

La chiquita se asustó al verse amenazada por un perro que apareció repentinamente y ladraba. Por eso, comenzó a correr hasta que se tropezó con el preparado de cal viva.

Al quedar parte de su rostro en contacto con el líquido sufrió serias heridas que le afectaron la visión del ojo izquierdo y también le produjeron diversas quemaduras en el cuerpo.

La nena vive en Bermúdez al 6100 y, según manifestó su mamá, Elsa Acuña (29 años), el accidente ocurrió "muy cerca" de su casa cuando las niñas se dirigían a un quiosco de la zona "a comprar caramelos".

Loreley fue trasladada en principio al Hospital Roque Sáenz Peña, pero luego fue derivada al Centenario, donde los médicos que la atendieron confirmaron que "no podrá recuperar la vista" por la gravedad de las lesiones.

El perro salió de una vivienda vecina donde se hacían reparaciones, pero el recipiente con la cal estaba ubicado en la vía pública.

La mamá de Loreley realizó una denuncia contra el propietario de la casa donde tuvo lugar el accidente. Se trata de Ramón González, quien fue acusado entre otras cosas de no haber querido "ni siquiera lavarle la cara a la nena", sostuvo Acuña.

Ayer por la mañana la mujer se encontraba en el sector de Oftalmología del Centenario, donde tenía a su nena en brazos aguardando que la atendieran en la sala de espera. La chiquita tenía visibles lesiones en la cara, mientras su madre se mostraba preocupada porque "tampoco podía abrir el otro ojito".

La causa está en manos del Juzgado de Instrucción de la 8ªnominación, a cargo del juez Juan José Pazos.

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