 | domingo, 25 de julio de 2004 | Más de 500 viviendas únicas salvadas del remate Un grupo de personas en peligro de perder sus propiedades se reunió en 1999 con integrantes de la organización Mujeres en Lucha, que venía trabajando en contra de las ejecuciones hipotecarias. Ese fue el embrión de lo que luego sería la Asociación en Defensa de la Vivienda Unica, que desde aquel momento logró rescatar para sus propietarios más de 500 viviendas, ya sea frenando las ejecuciones o comprando las propiedades en los remates.
La institución tiene un objetivo claro y único: defender a aquellas personas que perdiesen sus casas y no pudieran pagar las deudas.
El primer triunfo, que hizo historia y los puso en la vidriera mediática fue la interrupción de un remate en Tribunales, en octubre de 1999. Desde ese momento hasta la fecha, la institución consiguió entre la acción jurídica y la práctica salvar más de 500 viviendas.
La acción de la gente de Vivienda Unica no pasa desapercibida en los remates. Llegan con sus escarapelas, se acercan a los potenciales oferentes y les piden (a veces no muy amablemente) que no intervengan en la subasta. Cantan el Himno, y hacen sus propias ofertas. No fallan. En tres años de acción jamás se perdió una casa por la que pelearon.
Héctor Bonini, presidente de la asociación, ya es un experto en la defensa de la vivienda única, tema que no deja de estudiar nunca. "Desde la primera vez que paramos un remate empecé a estudiar esta problemática, que me interesa cada vez más", dice, y no para de repetir el principio de las Naciones Unidas de que "la intimidad de una familia no se puede desarrollar a la interperie".
A Bonini le gusta hacer docencia. "La gente tiene que saber cómo se puede defender una vivienda única, y también tiene que conocer muy bien cómo debe actuar para no ponerla en peligro", aclara.
En general, la gente llega a la asociación "caída, vencida, con mucho temor", dice Bonini. "Es que en general la gente no sabe lo que se puede hacer para defender una vivienda. Y cuando empezamos a trabajar con esa persona, le vamos diciendo todo lo que podemos hacer, y conseguimos recuperar su propiedad, la satisfacción personal es muy grande", confiesa.
Y a la hora de rememorar casos, recuerda el de Pedemonte (ver nota central) y el de la mujer ciega que el año pasado estuvo a punto de perder su casa de Garay 5116. "La asociación trabajó de manera espectacular, con el Juzgado, con la síndica, interpuso un recurso de anticonstitucionalidad, pero todo resultó inútil", cuenta. Cuando llegó el momento del remate, hubo una verdadera invación de gente que pidió que no se hicieran ofertas. "Una persona prestó el dinero para que se pudiera comprar la propiedad, y así la mujer recuperó su vivienda", recuerda todavía con emoción Bonini. enviar nota por e-mail | | |