 | sábado, 24 de julio de 2004 | Reclaman definiciones para los 8º y 9º años Por medio de una carta abierta, profesores de la EGB 3 piden se atienda al nivel Una de las metas de la creación del tercer ciclo fue asegurar la obligatoriedad de la enseñanza fijada en la ley federal. También revertir los índices de deserción y abandono que se daban en los primeros años de la escuela media. Si bien algunos estudios muestran que el panorama no se modificó -el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral) de la Fundación Mediterránea afirma que el desgranamiento en la provincia en la EGB 3 alcanza el 30 por ciento-, también es cierto que muchos alumnos que antes llegaban sólo al 7º grado, gracias al tercer ciclo ahora siguen en carrera en las aulas.
En especial, esto ocurrió para las escuelas situadas en zonas periféricas donde los chicos antes no accedían a otro nivel, luego de concluir la primaria. Pero, a decir verdad, a partir de la mixtura creada en Santa Fe (con diferentes modelos de EGB 3) el servicio educativo no fue -ni es- igual para todos.
Mientras algunos alumnos cuentan con la infraestructura adecuada, profesores acordes al nivel, tutores, preceptores y directivos para atender al nuevo ciclo, otros debieron acomodarse a la nueva situación y aún reclaman por una real igualdad de condiciones.
A esta realidad se refirió un grupo de docentes que trabaja en los 8º y 9º años de la EGB en escuelas urbanomarginales -el 7º en este caso está a cargo de maestros capacitados para el nuevo ciclo-. Defienden el ciclo completo en estas escuelas, protestan contra quienes les achacan "primarizar y empobrecer el conocimiento" y aseguran que es preciso que cada quien se haga cargo de la situación en que se desempeña.
"La mayoría de nuestros alumnos son de villas de emergencias o complejos habitacionales como Fonavi, de escasos recursos, con padres desempleados y que viven en situaciones de pobreza extrema", describen Carlos Cárdenas y Néstor Correa, profesores de ciencias sociales y de inglés, respectivamente, en 8º y 9º años de Rosario. Según destacan, se trata de "sectores que se vieron favorecidos con la instalación del tercer ciclo de la EGB completo en sus escuelas primarias".
Cárdenas y Correa, junto a otro número de educadores que trabajan en realidades similares, redactaron una carta abierta titulada "Los 8º y 9º años también existimos". La nota fue distribuida en escuelas, en el gremio docente y en la Regional VI de Educación. En líneas generales plantean lo que viven por pertenecer a un sector de la enseñanza nuevo, es decir trabajar en años que antes pertenecían a la escuela media ahora insertos en la vieja primaria.
Los profesores recuerdan que la incorporación de estos nuevos años a la escuela primaria los obligó a acomodarse a prácticas diferentes. "No hubo un empobrecimiento o primarización del conocimiento sino una adecuación al contexto donde faltan recursos, pero la disposición, comprensión y esfuerzo suplen cualquier carencia", afirman al respecto.
Por otra parte, también definen cómo llegan sus alumnos a los últimos años de la escuela obligatoria: "Asumimos a nuestros alumnos como son, partimos de los conocimientos que realmente tienen. Si llegaron a octavo y no sabían estudiar, nuestra responsabilidad fue y es enseñarles a hacerlo y no dejarlos a la deriva porque deberían haberlo aprendido antes".
Tanto Cárdenas como Correa discrepan con la ley federal, pero también creen que "borrarla no solucionaría los problemas existentes". Descartan que la discusión pase por si las escuelas de EGB deben pasar a la primaria o a la secundaria. Más bien se inclinan por afirmar que lo que hace falta es "una definición para este ciclo". Lo cual implica -agregan- "contar con las horas adecuadas, recursos, normativas claras, coordinadores de ciclo y tutores que cumplan su función en estos años". enviar nota por e-mail | | |