 | domingo, 18 de julio de 2004 | Bien trucho. Una investigadora de la UNR analiza el fenómeno de las réplicas El negocio II en los bordados de sus marcas: en las truchas los cocodrilos y los pumas son mucho más gordos.
Los jeans tienen otra serie de secretos: los pespuntes y el calce delatan a las imitaciones. Los buzos, polars y remeras generalmente están mal terminados y exhiben los hilos de sus remayados por sobre sus puños y cuellos.
"La diferencia está en los detalles -advierte el dueño de Sport 78, Nelson Graells-, la suela en el caso de las zapatillas, la tela en las prendas deportivas y por supuesto el precio". Este, en algunos casos, llega a ser hasta cuatro veces más barato (ver infografía).
Made in La Salada De acuerdo a datos de la delegación local de la Policía Federal, el 80 por ciento de las marcas falsas que se venden en Rosario se compra en la provincia de Buenos Aires.
Hasta ahora no se han encontrado en la ciudad grandes talleres de producción o depósitos de mercadería apócrifa. "Estamos tras la pista de dos fábricas marginales. En Rosario no se produce a gran escala", sostienen desde la fuerza.
En cambio, los tours de compra a La Salada -feria mayorista de mercadería falsificada ubicada en el límite entre Lomas de Zamora y La Matanza- son mucho más frecuentes. Desde la Terminal de Omnibus ya hay tres empresas que diariamente sacan colectivos repletos de comerciantes. Y estos son sólo los viajes que realizan las empresas habilitadas, ya que además existen decenas de combis y ómnibus, también truchos.
Los micros parten a las 20, para llegar a Buenos Aires justo a las 2, hora en que comienza a funcionar este mercado que reúne unos 50 mil visitantes diarios, más de 8 mil puestos de venta y factura unos 1.200 millones de pesos cada año.
Así, cada vez más evidente, perfeccionada e incontrolable, es la industria de la mercadería trucha en Rosario. "Copias hay en todo el mundo, y la mejor señal de que el fenómeno es difícil de frenar son Adidas y Nike. Pero lo que nos diferencia con otros países es la falta de control", concluye Mauricio Gutman, gerente general de Nasa. enviar nota por e-mail | | |