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 sábado, 17 de julio de 2004

Pampuro y un obispo castrense realimentan el clima de tensión

En momentos en que el gobierno nacional mantiene una relación tirante con la Iglesia, ambos sectores volvieron a discrepar ayer acerca de la inseguridad en el país, en un marco tan inusual como el acto de zarpada del buque que llevará militares argentinos a Haití y que formarán parte de la misión de paz de Naciones Unidas.

Para sorpresa de los presentes, el obispo castrense Antonio Baseotto se dirigió a los militares que partirán rumbo a Puerto Príncipe como quienes "dejan por unos meses nuestra patria argentina, donde también la inseguridad es un síntoma de que algo anda mal y la violencia está agazapada".

"El más inesperado detonante puede producir el escape hacia reacciones violentas, tal vez, sin control", advirtió el obispo de Santiago del Estero ante la presencia del ministro de Defensa, José Pampuro; el jefe del Estado Mayor Conjunto, brigadier general Jorge Chevalier, y jefes de las fuerzas armadas. Además, en un tono que inquietó a más de un presente, el obispo castrense señaló: "Ustedes van a Haití conscientes de que tal vez alguno no regrese".

Si bien Pampuro no hizo alusión en su discurso a las palabras del obispo, al término de la ceremonia el ministro consideró que "comparar la situación de Haití con Argentina es un delirio" y, tras señalar que no comparte lo dicho por Baseotto, afirmó: "En la Argentina tenemos dificultades, pero para nada es un escenario como al que vamos a ir".

Pese a que Pampuro consideró que las palabras del obispo castrense fueron "desafortunadas", descreyó que representen a la cúpula de la Iglesia sino que "es una opinión personal, y no creo que esté enmarcada en el pensamiento del resto de los obispos".

En otro tramo de su exposición, el obispo destacó que van "para contribuir al logro de la paz" y, en ese sentido, apuntó que "las armas son necesarias donde no tiene cabida el razonamiento".

"Pero sabemos muy bien que las armas y la fuerza son el primer freno, la solución de emergencia. Para lograr la paz genuina esta debe generarse en el corazón, en el espíritu del hombre", indicó.

Para Baseotto, "las armas son como las vendas, los torniquetes de los primeros auxilios", en cambio "el amor que perdona es la medicina que destruye los gérmenes infecciosos de la guerra y la violencia".

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