 | miércoles, 23 de junio de 2004 | Autonomía En un jardín de infantes, antes de la hora establecida para la merienda, Pedro y Pablo piden su comida porque tienen hambre. Cuando la maestra se las entrega, otros niños también la reclaman. Quienes la pidieron después, lo hicieron porque quedaron influenciados por el deseo del otro y engañados en su propia necesidad. Así lo considera la psicóloga Beatriz Salto, quien aconseja a las maestras que contribuyan a que el niño vaya adquiriendo su autonomía.
Para evitar la confusión entre necesidad y deseo, o tomar el deseo de otro para sí, Salto aconseja que el adulto esté atento a situaciones como la citada e intervenga proponiendo una reflexión. Siguiendo con el ejemplo, "podría preguntarles a los niños que pidieron la merienda después si es su estómago el que reclama el alimento o en realidad quieren hacer lo mismo que sus compañeros", explicó.
El objetivo de esta conducta es poner herramientas al alcance de los niños para que ellos vayan construyendo sus propios recursos internos. enviar nota por e-mail | | |