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 domingo, 16 de mayo de 2004

Politólogos, funcionarios y legisladores expusieron sus ideas en un seminario
El debate como único camino para llegar a la reforma institucional

Hernán Maglione / La Capital

La crisis de representatividad y las críticas a los sistemas electorales llevaron a la dirigencia política a un abismo ineludible: la reforma política. ¿Hay un sistema mejor que la ley de lemas? ¿El motivo para abandonar la bicameralidad son los costos? ¿Autonomía para todos los municipios? En democracia esas preguntas deberían responderse obedeciendo al sentir de la mayoría del pueblo, y hay un solo camino: información y debate. Para contribuir con la discusión, el politólogo Hugo Quiroga reunió a tres figuras académicas con vocación por la política. El procurador del Tesoro nacional, Horacio Rosatti; la diputada Lilia Puig de Stubrin y el abogado constitucionalista Oscar Blando partieron de un punto en común: la reforma es el instrumento al que se llega cuando el objetivo político está definido. "Si uno no sabe lo que busca seguramente no lo encontrará".

Como anfitrión del ciclo "Reforma política y sistemas electorales en Argentina", en la sala Fontanarrosa de la facultad de Derecho, Quiroga rompió el hielo. "La reforma de la Carta Magna nacional tuvo un claro sentido reeleccionista, lo que fue seguido por las Constituciones de las provincias", reseñó Quiroga, además de alertar que "toda reforma política tiene dificultades, los reformadores son miembros de la clase política que en buena parte fue cuestionada". También apuntó que en una reforma política se da una "transformación del poder existente, por lo que deberá contar con una ciudadanía que participe y acompañe el proceso".

Luego fue el turno de Puig de Stubrin. "Toda reforma institucional implica redistribuir el poder, no hay reforma neutra", reforzó la legisladora radical. Aunque los escollos se multiplican: "Están faltando acuerdos previos sobre la naturaleza de la reforma", señaló. Y lamentó ser "escéptica sobre el éxito de la reforma, que es mera vocación propagandística".

"La reforma de los 90 se hizo engañando a la sociedad, se buscaba sólo poder. Nos enseñó cosas que no se pueden repetir, pero temo que estemos cayendo en lo mismo. No es bueno que la reforma llegue por un proyecto de ley y no por un debate previo, serio, informado", sostuvo, para disparar: "Las reformas vinieron de la mano del corto plazo, la próxima elección. Así no se puede construir consenso".

Para Oscar Blando, la brecha entre representantes y representados "no es un problema: el sistema es así. Hay una intención deliberada de alejar el proceso de toma de decisiones, que hoy pasa por otro lado. El Congreso, las Legislaturas, no toman esas decisiones. ¿Entonces para qué sirven?".

También resaltó que Santa Fe "no tiene un proyecto de reforma política, sino intentos aislados. No puede haber una reforma política seria en la provincia sin una reforma constitucional".

Tras oponerse a un sistema unicameral "con mayorías absolutas que sirvan de levantamanos", Blando destacó que en el país hay 696 partidos políticos. "Ya parecen microemprendimientos", bromeó.

"Se hicieron muchas reformas pero todas fracasaron", arrancó Rosatti, para añadir que "muchas veces no se habla de objetivos porque buscan mantener el statu quo".

El ex intendente santafesino sostuvo que hay dos debates pendientes: la articulación de lo rural con lo urbano ("nos asumimos como si estuviéramos en Nueva York. Política es transformar la realidad") y la vinculación de lo local con lo regional. "La ley orgánica de municipalidades trata igual a Rosario que a Armstrong y fue hecha en la década del 30", sostuvo.

"De esa discusión va a surgir qué sistema electoral necesitamos", reseñó, además de precisar que el sistema educativo también debe ser tenido en cuenta. "¿Sirve lo que enseñamos? ¿Le sirve al campesino, al empresario, al oficinista? Seguimos repitiendo lo mismo hace 40 años: monocotiledóneas, dicotiledóneas, y no sabemos cómo llega la energía para prender el televisor".

"Si no pensamos en todo vamos a volver a encontrarnos aquí mismo en algunos años, con varias reformas encima y hablando de lo mismo. Los convencionales se iluminan con un halo fundacional, se sientan en la banca y el primer impulso es nombrarse soberanos. Se creen Montesquieu", concluyó.

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Blando, Lilia Puig de Stubrin, Horacio Rosatti y Hugo Quiroga debatieron en Derecho.

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