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 domingo, 07 de marzo de 2004

Sospechan de otro oficial en el asesinato de Sandra Cabrera
Hallaron en la casa de la dirigente de Ammar la gorra de un integrante de DrogasPeligrosas de la Policía Federal que fue identificado y sería llamado a declarar

Una gorra de la Policía Federal que apareció en la casa de Sandra Cabrera, la titular del sindicato de meretrices asesinada el 27 de enero pasado, se transformó en una nueva pista que conduciría a reforzar una hipótesis sostenida por los investigadores: que agentes de la Brigada Rosario de la Superintendencia de Drogas Peligrosas de la Policía Federal tuvieron relación con el homicidio. Se comprobó que la prenda pertenece a un compañero de trabajo del oficial que reconoció haber estado con Cabrera minutos antes de que la mataran de un balazo en la nuca.

Mientras tanto, el dueño de Punta Cana, un prostíbulo de la zona de la terminal de ómnibus cerrado a raíz de las denuncias por "extorsiones" policiales en septiembre pasado también prestó declaración informativa ante Carbone. Según un vocero policial que participa de la investigación, el "empresario" de la noche admitió que había tenido una relación sentimental con Cabrera. Salvo ese dato, el dueño del boliche no aportó ningún elemento que llamara la atención.

La gorra fue hallada poco después del asesinato por el padre de Sandra, quien de inmediato la entregó al juez que investiga el caso, Carlos Carbone. Se trata de una clásica gorra reglamentaria de policía, de color azul y que ostenta el escudo oficial de la fuerza en la frente. En uno de los bordes internos de la prenda tiene escrito el apodo de Turco.

Los investigadores del crimen de Cabrera ya tienen identificado por nombre y apellido al Turco. Es un oficial de menor jerarquía que Diego P., el policía que sorpresivamente se presentó a declarar hace un par de semanas ante Carbone, a quien le contó que estuvo con Cabrera minutos antes de que la mujer fuera asesinada. Diego admitió incluso que mantenía una relación sentimental con la víctima y que aquella noche ambos tuvieron sexo.

Ambos policías se desempeñan en Drogas Peligrosas de la Federal y, en base a los nuevos elementos que se conocen de la investigación, es muy probable que ambos sean citados a declarar. En el caso de Diego será la segunda vez, y según fuentes ligadas al caso Carbone contaría con pruebas como para dejarlo demorado. En cuanto al Turco, el magistrado no tiene determinado cuándo lo hará comparecer.

Un comisario ligado a la pesquisa, en la que participan Gendarmería, Prefectura Naval, la Tropa de Operaciones Especiales y Asuntos Internos de la policía provincial, se mostró sorprendido frente a las sospechas que se ciernen sobre efectivos de la Federal "y que haya un silencio de radio absoluto. No entiendo cómo no baja Asuntos Internos para ver qué pasa con la brigada Rosario. Tienen a dos efectivos que aparecen vinculados con un crimen y no hubo siquiera remociones", se quejó.


En el lugar del crimen
Por otra parte, el juez y sus colaboradores estuvieron la semana pasada en el lugar donde apareció asesinada Cabrera, en Iriondo al 600. Durante varias horas los investigadores trataron de establecer precisiones de los testigos que declararon en la causa. En ese sitio también recibieron un testimonio que hasta ese momento no se conocía. Es el de un muchacho, empleado de una parrilla, que la madrugada del 27 de enero estaba parado en la esquina de Santa Fe e Iriondo.

Según su versión, en ese momento se encontraba hablando con una prostituta cuando vio pasar por delante de ellos un automóvil Renault 21 color blanco con cinco o seis hombres en su interior. El testigo admitió que le llamó la atención la baja velocidad con que circulaba el auto, que iba por Santa Fe y dobló por Iriondo. De acuerdo a su relato, cuando el coche ya estaba a mitad de cuadra se escuchó un estampido de arma de fuego.

"Cuando nos dimos vuelta para ver qué pasaba, vimos un cuerpo tirado en la vereda. Entonces con mi amiga nos fuimos porque no queríamos problemas", dijo el testigo a los detectives. Esa versión sonó convincente de boca del muchacho, pero a los investigadores no les cierra la hora en que se ubica el testigo. "Está seguro que eso ocurrió a la 1.30, cuando para nosotros a Cabrera la mataron entre las 3 y las 5. Además, dice que el cuerpo estaba sobre la vereda. Para nosotros la mataron en la misma escalera donde apareció. No había evidencia de lo que hubieran arrastrado. Habrá que esperar a que aporte más datos", comentó un allegado al expediente.

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