 | miércoles, 04 de febrero de 2004 | Poderoso tóxico Dos veces más potente que el veneno de la cobra, la ricina, derivada de la planta del ricino, puede hacerse fácilmente e ingresar al cuerpo por inhalación, ingesta o inyección. La intoxicación produce fiebre súbita y tos, síntomas que pueden seguirse de graves problemas respiratorios y hasta de muerte en pocos días. Es una proteína que se obtiene de la semilla del ricino luego de la separación del aceite esencial, que se usa en medicina como purgante. Fue patentada como gas tóxico para las vías respiratorias en 1962 y, en 1995, Irak reconoció haberla desarrollado en el marco de su programa de armas biológicas. Según los científicos, la ricina es apropiada para concretar atentados individuales pero no se puede aplicar en acciones masivas. No se conoce antídoto. enviar nota por e-mail | | |