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 miércoles, 12 de noviembre de 2003

Escándalo alienta cambios en la monarquía británica
El supuesto romance del príncipe Carlos con su valet desató un duro cuestionamiento a la realeza

Las acusaciones sexuales que persiguen al heredero del trono británico, el príncipe Carlos, han desatado un debate nacional sobre el futuro de la monarquía, e incluso los partidarios del actual régimen admiten que se necesita un cambio.

"La familia real, seguramente está claro, está en serios problemas. Cada disgusto la deja más débil y al príncipe Carlos más deprimido", escribió el comentarista Stephen Glover en el Daily Mail, cuya versión dominical desató la última crisis.

"La política de no cambio de la monarquía es, por tanto, una política de muerte segura. Adáptense o mueran", agregó.

Los republicanos se han regocijado con el escándalo. "Esto es una farsa real. Está convirtiendo a toda la institución en un linaje risible -dijo Stephen Haseler, del grupo de presión republicano-. Necesitamos convertirnos en un país moderno con un jefe de estado electo y responsable".

Los periódicos en Gran Bretaña están amordazados por una orden judicial que prohíbe la publicación de detalles sobre las acusaciones que involucran al príncipe y a un cercano ayudante, y han recurrido en cambio a una serie de indirectas a la vez que indican que no creen que las acusaciones sean ciertas.

"Si no somos cuidadosos, la monarquía será abrumada por una ola de sordidez de los periódicos que se preocupan más por la circulación que por el futuro del país", dijo en un editorial The Daily Telegraph, hablando del "sentido de crisis".

Es el último escándalo en una lista que se remonta por lo menos al colapso del matrimonio de Carlos y la princesa Diana -ambos admitieron públicamente relaciones extraconyugales- y la muerte de ésta en un accidente de tráfico en 1997 en París.

Mientras los británicos salían a la calle a expresar su dolor con una avalancha de flores en la residencia de Diana en Londres, la familia real permaneció alejada y aparentemente insensible.


Una fiesta que terminó rápido
En 2002, para el 50º aniversario del reinado de la reina Isabel, y con la solidaridad del público por las recientes muertes de su madre y hermana, la rehabilitación parecía completa. Sin embargo, pocos meses después, el ex mayordomo de Diana, Paul Burrell, estaba ante un tribunal acusado de robar pertenencias de la princesa y la intervención de la reina en el último minuto, para absolverlo, sólo sirvió para generar especulaciones de que la Casa de los Windsor tenía algo que esconder.

Hubo especulaciones de un encubrimiento por el palacio de la presunta violación de un sirviente de la realeza por otro miembro del personal, que fue reforzada por la referencia de Burrell a una cinta que él dijo fue grabada por Diana y ha desaparecido.

"La monarquía no está en ningún peligro pero el príncipe Carlos está en peligro. El es muy impopular -sostuvo la periodista Judy Wade-. Ha cometido una serie de errores garrafales durante años".

Ha habido especulaciones de que Carlos -reconocido tanto por su trabajo caritativo como por sus extravagantes opiniones- renunciaría a su derecho al trono en favor de su hijo mayor, Guillermo, cuya buena apariencia le ha dado status de celebridad.

"No creo que eso sucederá, aunque hay varias opciones", dijo una portavoz de la Liga de los Monárquicos, un grupo mundial en favor de la monarquía. "La monarquía es una máquina. Ha estado aquí durante mil años y sobrevivido muchos escándalos, y sobrevivirá éste, aunque tiene que cambiar un poquito", añadió. (Reuters)

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