| miércoles, 30 de julio de 2003 | Preservemos nuestro patrimonio Olvidar nuestra historia nos envilece, nos empequeñece sin remedio. Desechar o demoler los rastros de ese pasado que nos pertenece y al que pertenecemos es algo así como intentar borrar nuestros orígenes. Una locura, una absoluta insensatez. Con estupor vemos que ese Museo (viviente) de la Ciudad, como lo es toda la ciudad de Rosario, o como debiera serlo, periódica y sistemáticamente sufre el ataque de quienes no respetan su historia, o lo que es peor, la ignoran. A contramano del mundo, en Rosario se destruye todo cuanto debiera preservarse, y léase por esto la vieja casa parroquial, primera escuela de la Villa del Rosario, el cementerio que guardaba los restos de los primeros habitantes de la ciudad, innumerables casonas históricas, entre las que ahora se encuentra la que fuera la primera casa construida en el predio que hoy se ubica en la calle Juan Manuel de Rosas entre Rioja y San Luis, y que muy pronto pasará a ser otro elemento más de una historia invisible y, con el tiempo, olvidada. La Asociación Amigos del Museo de la Ciudad, preocupada por la preservación del patrimonio histórico, arquitectónico y cultural de Rosario, hace un llamado de atención a quienes son responsables de estos hechos que atentan contra los testimonios de lo que fuimos y privan de ellos a las futuras generaciones. Por decreto Nº 0998/84 la Asociación Amigos del Museo de la Ciudad forma parte de una comisión que, junto con otros organismos municipales, debe evaluar y determinar cuáles son los edificios, paseos públicos y monumentos que deben ser considerados patrimonio histórico y cultural y, por lo tanto, preservados. Es nuestra intención hacer que dicho decreto se cumpla y que los responsables de llevar adelante el destino de nuestra ciudad miren hacia el futuro pero sin olvidar, y respetando el pasado que nos nutre y enriquece.
Asociación Amigos
del Museo de la Ciudad
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