Año CXXXVI
 Nº 49.863
Rosario,
jueves  05 de
junio de 2003
Min 5º
Máx 17º
 
La Ciudad
La Región
Política
Economía
Opinión
El País
Sociedad
El Mundo
Policiales
Escenario
Ovación
Suplementos
Servicios
Archivo
La Empresa
Portada


Desarrollado por Soluciones Punto Com





La actriz habla del vértigo de rodar "Disputas" y del filme "El fondo del mar" en el FIC rosarino
Dolores Fonzi: "Me aburriría actuar siempre de mí misma"
Explicó que el riesgo es una constante a lo largo de su carrera en cine y televisión

Fernando Toloza / La Capital

Dolores Fonzi pasa por uno de los mejores momentos de su carrera. Volvió a la televisión de la mano de Adrián Caetano con el unitario "Disputas" y el cine la sigue teniendo como una de la actrices más pedidas, a tal punto que el Festival de Cine Iberoamericano (FIC) que empieza hoy en Rosario la tiene como protagonista de dos filmes que participan de la muestra, "El fondo del mar", de Damián Szifrón, y "Gerente en dos ciudades", de Diego Soffici.
La joven actriz aseguró que "Disputas" le propuso el desafío de trabajar con todo el cuerpo y añadió que tanto en la televisión como en el cine trata de elegir papeles de riesgo, que la saquen de sí misma para evitar el aburrimiento. "Me aburriría actuar siempre de mí misma", dijo Fonzi.
-¿Qué desafío te plantea como actriz el personaje de Gala en "Disputas"?
-El mayor desafío fue la aceptación del cuerpo, usarlo como un instrumento de trabajo, literalmente, porque la prostitución es vender el cuerpo, con todas las letras. Entonces el desafío era trabajar con un cuerpo libre de prejuicios, sobre todo libre de prejuicios sexuales. Después, como proyecto general, me pone muy contenta estar haciéndolo y te diría que la otra prueba es estar muy atenta, porque Adrián Caetano dirige con vértigo y necesitás estar despierta todo el tiempo a las indicaciones del momento.
-¿De qué manera juega el erotismo en este personaje, te planteaste si tenía que ser erótico?
-La verdad de los personajes es que si no seducen no comen, si no atraen no tienen la plata a fin de mes. Entonces hay algo natural con eso y nadie me lo dijo, pero no lo tuve que pensar mucho. Si mi personaje se pone a hacerse la rebelde con los clientes, nadie la va a contratar.
-¿Como mujer, qué te provoca la prostitución?
-Es un tema muy personal. Lo veo como un trabajo, más ahora que estoy haciendo un personaje como el de "Disputas", como una empresa, un emprendimiento donde a futuro ahí plata, y donde también es supervivencia y también dolor, pero todos los trabajos tienen dolor. No sé si puntualizaría el tema en la prostitución. Yo hablaría de los trabajos y las personas en general más que de la prostitución de los personajes. La falta de amor no tiene que ver con la prostitución sino con la existencia.
-Decís que todos los trabajos son dolorosos, ¿qué dificultad o dolor causa ser actriz?
-Dificultad no me causa pero dolor sí, porque si no estaríamos muertos. Si no sentís angustia en los procesos estás muerta. Es una obviedad que todo el mundo se siente solo pero creo que todos tenemos una contradicción constante donde lo que da placer también te puede causar dolor, y actuar para mí es eso. Para actuar tenés que comprender otra personalidad, y a la vez aprendés de eso y te va modificando.
-Hoy en Rosario empieza el primer Festival de Cine Iberoamericano donde hay dos películas con vos, "El fondo del mar" y "Gerente en dos ciudades", ¿qué tienen en común?
-¡Qué bueno! "Gerente en dos ciudades" la hice hace mucho tiempo y fue un personaje que mi vino de afuera y lo acepté en condiciones que no son en las que ahora me encuentro. Es el caso de un director que me llamó para una película, hice el personaje y me fui, nada más me pertenece, sólo lo que hice en el momento. De la de Damián Szifrón el guión me gustó mucho cuando lo leí, porque era muy preciso y me sorprendió que Damián, que es tan joven, tuviese una idea tan clara.
-Tu personaje de Ana en "El fondo del mar" es un poco misterioso, ¿sentís que tiene algo de vos?
-Sí, pero más que nada porque está mostrado desde el punto de vista del novio. Sin embargo no creo que el personaje de Ana sea una persona misteriosa. En realidad, era bastante obvia, alguien emprendedor, con ideas de progreso, como muy dentro del sistema, que está bien, pero no sé si tiene que ver mucho conmigo.
-¿Te ponés afuera del sistema a veces?
-No me siento fuera del sistema, pero por ahí no como a la hora del mediodía (risas) como cualquiera. Aunque a veces me parece que sí me salgo, como cuando me cortan el gas o el teléfono porque no los pago. Entonces me doy cuenta de que hay cosas que tenés que hacer, que necesitás responder al sistema porque si no te quedás afuera. El personaje de Ana es alguien más en la Tierra que yo.
-¿Te planteás asumir siempre personajes con riesgo?
-Hay un poco de todo, porque elegís, elegís pero a la vez el destino prepara otra cosa. Pero también es cierto que me aburriría muchísimo actuando siempre de mí, por eso me gustan los personajes que más me alejan de mí. Me gusta desparecer y aparecer en otro, atravesar cada proceso desde el interior del personaje y los tomo como únicos, por eso juego con los extremos, con recrear la vida que sufre problemas existenciales reales. Supongo que por eso aparecieron los personajes que me fueron ofreciendo. Pero al final para elgir siempre le hago caso a mi instinto.
-Siguiendo tus papeles parece que tenés una cara ingenua y otra sensual, por ejemplo la Romina de "El sodero de mi vida" y la chica gay de "Esperando al Mesías", ¿con cuál te sentís más identificada?
-Me identifico con todo, porque no soy siempre lo mismo. Siento que todas las maneras que experimento están en mí.
-En el cine trabajaste con directores muy jóvenes como Luis Ortega en "Caja negra" y con otros mayores como Marcelo Piñeyro en "Plata quemada", ¿cómo te afectan los cambios de generación de los directores?
-Obviamente hay una diferencia. Los que empiezan arrancan casi sin saber y ahí algo de eso que me interesa mucho: la inexperiencia. En la inexperiencia la idea no se confunde con otras cosas; la idea es pura, y se trabaja desde un lugar inocente, donde se experimenta todo el proceso. En cambio con los directores que ya saben, lo bueno es la comodidad, porque ya se entiende cuál es el camino. Me gustan las dos cosas: lo abismal de los directores nuevos, el vértigo, el riesgo y el tener fe. De los experimentados me gusta estar contenida en un espacio ya conocido y definido. Estoy un poco ambigua hoy (risas).
-Al trabajar con la inexperiencia, ¿te comprometés más en el proyecto?
-No sé, depende de si la idea surge de mí o no, si el director es conocido o no. En general me gusta dar mi opinión de los guiones que me acercan, sean de quien sean. A veces no hace falta estar tan adentro del proyecto y alcanza con sólo saber que personaje tenés y hacerlo. Es mucho más trabajo cuando te implicás personalmente con el proyecto, aunque en general son los que te dan mayores satisfacciones.



Fonzi: "la falta de amor no está sólo en la prostitución".
Ampliar Foto
Notas relacionadas
Disputas, un programa que retoma su rumbo
Diario La Capital todos los derechos reservados