Año CXXXVI
 Nº 49.691
Rosario,
sábado  14 de
diciembre de 2002
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La Picasa: por una solución integral
Para la Facultad de Ciencias Agrarias, la discusión va más allá de los proyectos para evacuar el agua

Guillermo Midulla (*)

En noviembre pasado se llevó a cabo una reunión pública en la Bolsa de Comercio de Rosario sobre las alternativas de acción frente a las inundaciones provocadas por el desborde de la laguna La Picasa. Como miembro de la comisión técnica de seguimiento de este tema, la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNR emitió un documento resumiendo la visión institucional de esa casa de estudios. A saber:
La cuenca de La Picasa abarca 550.000 hectáreas de la pampa ondulada, área que es considerada de óptima aptitud desde el punto de vista productivo en el sector agropecuario nacional.
En la actualidad la problemática de las inundaciones de la cuenca excede ampliamente las 37.000 hectáreas que ocupa la laguna, afectando gran parte de sus suelos con distintos niveles de severidad.
Las inundaciones han causado serias consecuencias a nivel de la estructura productiva, económica y social de la región en general, y del sector productivo agropecuario en particular.
Los problemas ocasionados por las inundaciones han superado los límites físicos de los establecimientos agropecuarios que tienen hoy varios metros de agua sobre sus tierras, afectando crecientemente a la sociedad en general. Poblaciones enteras desde Teodelina a Rufino se encuentran seriamente amenazadas por posibles inundaciones.
Problemas a nivel ferrovial que obligan a un sobrerrecorrido de 350 km y a las indemnizaciones que debe realizar el Estado a la empresa concesionaria de la explotación del ferrocarril, vías de comunicación parcial y totalmente obstruidas por el agua, obras de arte inutilizadas, etcétera, conforman externalidades de la crítica situación.
Dentro del sector productivo agropecuario, no sólo aquellas unidades que están totalmente bajo agua y que han debido ser abandonadas por incapacidad productiva resultan afectadas. Numerosas unidades agropecuarias presentan problemas de piso para la cosecha o el pastoreo y, las que dentro de la cuenca no presentan una problemática directa, se ven afectadas indirectamente por el deterioro de la red de caminos para transportar la producción.
A nivel social existe un fuerte malestar de los productores agropecuarios que se ven afectados directamente, con el agua cubriendo sus propios establecimientos. Muchas veces optan por salidas individuales de resolución del problema, construyendo canales o diques de manera anárquica y agravando más aún la situación. La diferente intensidad con que la problemática afecta a los distintos miembros de una comunidad, o de distintas comunidades, lleva a que su vinculación con el problema sea absolutamente diferente y la necesidad de una solución para el mismo adquiera distintos niveles de riesgo.
La visión de las causas que originaron las inundaciones, ha priorizado el análisis unicausal del fenómeno natural, considerando al desastre como un acontecimiento natural. Este tipo de análisis responsabiliza principalmente a los factores climáticos, de relieve y geomorfológicos, como su origen y único disparador. Las variables sociales y su relación con el ambiente han sido ignoradas como causa del desastre.
Desde un enfoque integral, el diagnóstico del problema hídrico debe incluir no sólo a los recursos naturales sino que es necesario incorporar la variable socioeconómica, institucional y tecnológica en su real dimensión y en su interacción con las otras variables, ya que los factores que dan origen a la inundación como evento crítico son de naturaleza múltiple.
Las inundaciones tienen una incidencia a nivel local y regional. Esto lleva a que el problema no deba ser abordado a nivel sectorial, ni siquiera por las comunidades más directamente afectadas, sino que la unidad de resolución del problema debe ser sin duda alguna, la cuenca.
Las propuestas y obras realizadas para el área de La Picasa, han enfatizado de manera desmedida una dimensión netamente hidráulica, sin contemplar convenientemente los aspectos sociales, económicos y productivos de las distintas opciones durante la implementación de las obras y posterior a la evacuación del agua.
Consecuentemente con una errática política de manejo de los recursos hídricos, las acciones de gobierno para resolver el problema de La Picasa, no han sido suficientes para solucionar una situación que en los últimos diez años se ha profundizado intensamente.
Diez años de convivencia con una masa creciente de agua ha producido en la cuenca, cambios del estado de situación social, económico y productivo, hasta llegar a situaciones donde en la actualidad el agua ha reemplazado a la tierra como sustrato de la producción.
Actualmente los dueños de las propiedades inundadas han abandonado sus campos y reclaman la expropiación de los mismos, otros actores han iniciado un aprovechamiento de la laguna a través de la pesca del pejerrey, alterando su relación directa con la producción agrícola-ganadera anterior y reconvirtiéndola a la actual producción de pejerrey.

Evitar más conflictos
Nuevamente a nivel de actores la situación se encuentra lo suficientemente modificada, de manera que hoy, buscar los niveles históricos de La Picasa ya no representa la mejor opción para todos. Frente a esta situación, una propuesta que no considere más que aspectos de tipos hidráulicos, sólo lleva a conflictos entre comunidades que temen que el desagüe de la laguna los afecte, o al interior de la comunidad ya que muchos de los miembros de la misma hoy viven del agua.
Cualquier alternativa técnica que privilegie la evacuación por un canal y el descenso de la cota de inundación a valores aceptables debe imprescindiblemente estar avalada por un profundo y detallado estudio agroambiental. Esta opción no sólo debe contemplar el tiempo y las formas posibles de recuperación de los suelos antes inundados sino también los posibles impactos sobre las tierras y poblaciones ubicadas en las márgenes del canal.
El abordaje del problema no es solamente una alternativa de evacuación, sino el reordenamiento de la cuenca que considere las dimensiones ambientales, agronómicas, socioeconómicas y viales, de manera de garantizar una solución en el marco de un desarrollo agropecuario sustentable e integral, que favorezca a la sociedad en su conjunto.
(*) Secretario de Extensión Universitaria de la Facultad de ciencias Agrarias (UNR)



La Picasa y un drama que merece ser abordado.
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