Año CXXXVI
 Nº 49.686
Rosario,
domingo  08 de
diciembre de 2002
Min 16º
Máx 22º
 
La Ciudad
La Región
Política
Economía
Opinión
El País
Sociedad
El Mundo
Policiales
Escenario
Ovación
Suplementos
Servicios
Archivo
La Empresa
Portada


Desarrollado por Soluciones Punto Com





Textos inéditos
Sólo palabras y deseos lejanos
Muecas de payaso. "Escribís como diálogos, esa modalidad poética...", me dijo Don Pappalar y claro, ni siquiera supe de qué capítulo de las lecturas obligatorias me hablaba. Me sentí reconfortado pero un poco asustado por la posibilidad de recibir preguntas más profundas que me delataran. Por las dudas lo metí en el tema de la Luna, su último gran tema. Me dijo al final: "... seguramente porque hay que escribir sobre la luna sin contar sus formas reales más vistas, y así describirla mil veces en alguna combinación inconsciente de autores derretidos e indescifrablemente unidos. Y más importante, inclinar la curva del arroyo con alguna idea de fondo claro-oscuro. Un poco de consciencia dentro de la asociación libre, casual, melancólica y personal. Y no te olvides -continuó Don Carlos- de cambiar la proyección y el sentido del alumbramiento que ella tiene. Digamos, de posicionar nuestra percepción de ella, no sólo con respecto al árbol alumbrado, tieso (no deja de ser una relación de distancia admirable), sino imaginándola de color náufrago y con muecas de payaso de peatonal" -culminó el profesor.

Manuel Poch

Muecas de payaso
"Escribís como diálogos, esa modalidad poética...", me dijo Don Pappalar y claro, ni siquiera supe de qué capítulo de las lecturas obligatorias me hablaba. Me sentí reconfortado pero un poco asustado por la posibilidad de recibir preguntas más profundas que me delataran. Por las dudas lo metí en el tema de la Luna, su último gran tema. Me dijo al final: "... seguramente porque hay que escribir sobre la luna sin contar sus formas reales más vistas, y así describirla mil veces en alguna combinación inconsciente de autores derretidos e indescifrablemente unidos. Y más importante, inclinar la curva del arroyo con alguna idea de fondo claro-oscuro. Un poco de consciencia dentro de la asociación libre, casual, melancólica y personal. Y no te olvides -continuó Don Carlos- de cambiar la proyección y el sentido del alumbramiento que ella tiene. Digamos, de posicionar nuestra percepción de ella, no sólo con respecto al árbol alumbrado, tieso (no deja de ser una relación de distancia admirable), sino imaginándola de color náufrago y con muecas de payaso de peatonal" -culminó el profesor.
Ese mismo día me alegró mucho el mensaje del Negro, con un tono poético y gris. Como sus noches de giros a la manzana, barba con pasajes de "Yo tuve un hermano" y sin más que blancos pies arena y dibujos iguales; reencarnación que vuelve ahora sin mí pero en las mismas esquinas. Alguna novela por la que sentirse identificado y deseos mezclados de tiempos y distancia.
*** \Una de las cosas que más me segrega endorfinas es cuando puedo expresar la sensación de una experiencia utilizando el mundo utópico en el que de alguna manera a veces logramos vivir, o creer que vivimos, como cuando soñamos. Es simplemente el reflejo indescriptible de sensaciones en figuras distintas, pero equivalentes en cuanto a la reacción que provocan. Seguro será lo que siente un novelista cuando a través de un personaje puede plasmar lo que a la hora de las palabras crudas le es imposible. Con esto sólo quiero introducir algo muy simple que me salió escribir luego de escuchar una voz desconocida a través de un teléfono, alimentado sólo por la necesidad de llenar el abismo del extranjero y comulgar palabras con gusto a lenguaje compartido.

De madrugada
Al ver que no tengo mensajes, he decidido escribirles. He vuelto de la noche un poco dolido y muy feliz. Soy un without descanso de contradicciones, ya lo sé. Hoy mirando la tele, intentando entender diálogos y locutores, encontré en el canal de viajes a un viejito que caminaba por Bucarest, que me llenó el alma de sensaciones. El viejito era divino, sin dientes. No saben todo lo que decía el hombre con su mirada tierna y partida. Todo. Hasta contaba los tiempos de guerra y nazis entre sus sueños. Y quién presta atención sobre tal pedazo de persona? Pensar que el hombre sigue sonriendo y alegrando anónimos gratuitamente. Los valores partidos. Las siluetas que no hacen ruidos ahí quedan, perdidas en su felicidad llena de hermosos silencios. Y a partir de tan desarrollable palpitar, creo que se puede crecer.
"No por mucho madrugar se amanece más temprano", entonces tranqui mi gente. Espero tengamos la oportunidad pronta de realizar tantos sueños de encuentros, de declaraciones íntimas y juntemos fuerzas. Y no sólo el despertar de la obligación obligada. Claro que hoy soy sólo palabras y deseos lejanos. Pero bueno, déjenme soñar en esta noche que me encuentra humanista y borracho.


Notas relacionadas
El autor
Diario La Capital todos los derechos reservados