César Luis Menotti acusa un sufrimiento mayúsculo el tener que dirigir a su Central, padecimiento que supuso cuando llegó pero que no alcanzó a dimensionar ya que hoy admite que se le hace cada día más difícil de sobrellevar. Y más complicado es todavía porque hace ocho fechas que su equipo no gana, racha que paradójicamente comenzó justo después del clásico, ocasión en la que el Flaco y sus muchachos terminaron con un maleficio de 22 años sin victorias en suelo rojinegro. Fiel a sus antecedentes, Menotti tuvo con su equipo un arranque arrollador, el que lo ubicó en el primer lugar por algunas fechas, pero después el funcionamiento inició una línea descendiente, la que tuvo su correlato en los resultados. Junto a esta pronunciada caída, la que se hace notoria sólo por el problema del bajo promedio -en la que Menotti no tiene responsabilidad-, también se redujo la confiabilidad en los jugadores y también en el cuerpo técnico. La que asomó a la superficie cuando los hinchas expresaron su malestar a través de algunas actitudes. Los empates como local y las derrotas como visitante (igualó con Vélez, Chacarita, Huracán y Talleres, y perdió con Colón, River, Arsenal e Independiente) generaron una preocupación que motivó una reunión entre los dirigentes el pasado lunes, en la que por primera vez se analizó la continuidad de Menotti en el cargo. Encuentro que no generó inquietud en el técnico, quien sigue comprometido con su idea de llegar hasta el final del torneo y dejar a su Central "algo más aliviado". Pero los resultados mandan, mucho más cuando un equipo necesita sumar puntos. Si Central no consigue hoy un resultado favorable, algunos directivos impulsarán un cambio en la conducción futbolística.
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