Año CXXXV
 Nº 49.628
Rosario,
domingo  13 de
octubre de 2002
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La familia de la chica y la resolución por triple violación
"Entonces, ahora tenemos que empezar a sentirnos bien"
El viernes tres policías fueron procesados por violación calificada. El reconocimiento fue decisivo

Hernán Lascano / La Capital

El viernes a la tarde, cuando los tribunales ya estaban desiertos, la mamá de la chica que denunció haber sido violada por tres policías en la comisaría 1ª interrogó a la abogada que representa a la familia. La prensa informaba, desde la mañana, la primera resolución judicial del caso. "¿Esto es algo bueno para nosotros?", quiso saber. Le respondieron que en principio estaba bien que empezara a surgir en forma pública que la acusación de su hija tenía sustento y que los culpables de algo tan terrible pudieran ser castigados. "Entonces, ahora tenemos que sentirnos bien", repuso la mujer.
Ese comentario parece condensar un estado de ánimo familiar. Para los seres queridos de la chica, y sobre todo para ella misma, sentirse bien será, más que un estado espontáneo, el resultado de un esfuerzo enorme y voluntario. Ahora todos están sumidos en un profundo desconsuelo que se acentuó el martes. Ese día se hizo la medida de reconocimiento en rueda de los presuntos culpables. La chica marcó con rapidez y precisión a sus agresores. Pero lo hizo a costa de un quebrantamiento anímico que, como narraron quienes la acompañaban en la medida, la hizo desplomar en el suelo. Con ese acto involuntario encarnó una imagen que se suele usar -estar en el piso- cuando el dolor es inaguantable.
El gabinete de reconocimiento de Tribunales es una habitación rectangular donde pueden disponerse hasta seis personas. Quien las debe identificar contempla desde un ventanuco espejado que imposibilita ser distinguido por aquellos a los que observa. Es además aislado para que desde adentro no se escuchen voces ni ruidos.
El martes la adolescente individualizó sin dudar a seis de los treinta uniformados que participaron de la medida. Eran los seis que estuvieron de guardia el 26 de julio, el día del tremendo ataque denunciado, y que ya llevaban detenidos cinco días. Un policía al que le tocó estar formado en la tercera tanda, al día siguiente y por azar, se encontró en Tribunales con Ana Oberlin, una de las abogadas de la chica. Conversaron del caso y hacia el final este policía le hizo una confesión. "Ni bien estuvimos formados y empezó la medida -le dijo a Oberlin- se escuchó del otro lado un grito larguísimo y espantoso que traspasó la pared".
En esa tercera tanda estaba, bajo el número 5, el oficial ayudante Juan Manuel Morales, uno de los tres que quedaría procesado por la violación. "Lo que me contó este policía me impresionó tremendamente porque en ese momento yo estaba al lado de la chica. Y el aullido que pegó es algo que, me imagino, quienes estuvimos allí nunca podremos olvidar", dijo Oberlin. Los testigos de la escena fueron el juez Adolfo Prunotto Laborde, la fiscal Adriana Camporini, un sumariante del tribunal y los abogados de los policías.
Solamente en la primera tanda la chica no marcó a nadie. Allí compareció el sargento Oscar Olmedo, imputado de la irregular detención del amigo de la chica, a raíz de lo cual ella llegó a la comisaría aquella noche de julio. La joven dijo en voz alta que no podía identificar a nadie y enseguida le susurró a su abogada: "Es el 2". Cuando supieron que era Olmedo quien, en efecto, estaba bajo ese número, Oberlin le preguntó perpleja por qué no lo había dicho. "Porque no estaba del todo segura. No voy a marcar a nadie si no estoy del todo segura", replicó.
A seis personas sí pudo marcar con seguridad. Son los que ahora irán a sentencia. El oficial subayudante Fabián Ibarra, el cabo Ariel Canelo y el citado Morales fueron procesados por la detención ilegal del chico, el intento de extorsión a cambio de su libertad, las violaciones y las amenazas para que no los denunciara. "Me dijeron que si se me ocurría decir algo de lo que pasó, que no me olvide que ellos eran policías, que sabían adonde vivía y no sabía lo que iba a pasar", sostuvo ella -textual de la denuncia- cuando fue a la Comisaría de la Mujer.
Sin relación directa con la triple violación, también están procesados el sargento Carlos Puchot, el cabo Cristian Segantini, los agentes Diego Juárez y Gabriela Scaravilli por incumplimiento de deberes y participación en la detención ilegal. El sargento Oscar Olmedo está procesado por robarle dinero y un arma al chico con el que estaba la víctima de la violación cuando la llevaron a la comisaría.



El reconocimiento del martes pasado se hizo en este lugar. (Foto: Sergio Toriggino)
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