Año CXXXV
 Nº 49.559
Rosario,
sábado  03 de
agosto de 2002
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La devaluación modificó el sistema de producción y está afectando la oferta
La carne se sumó a la carrera de precios
La exportación, que duplicaría su participación histórica en el negocio, presiona sobre los precios

Alvaro Torriglia / La Capital

En coincidencia con la muestra ganadera de Palermo, la más importante del país, estalló la polémica por el precio de la carne en la Argentina. Presionada por la falta de oferta y la agresividad de la exportación, la hacienda comenzó a recorrer el camino que empezaron en enero pasado la mayoría de los productos agropecuarios. El resultado: subas de precios al consumidor y un incipiente conflicto (por ahora apagado) por la posibilidad de que el Estado aumente las retenciones al sector.
Lo cierto es que el precio actual de la hacienda promete ser apenas el piso de una tendencia que sostendrá por un buen tiempo. Gabriel Carnevale, analista del Estudio Ganadero Pergamino, una de las consultoras más importantes del país sobre el sector, señaló que "mientras para los compradores externos la Argentina siga estando más barata que el promedio del mercado internacional", la presión sobre el valor del ganado en pie seguirá haciéndose sentir. "El mayor poder adquisitivo de los europeos es menos carne que pueden consumir los argentinos", explicó.

Sistema productivo
Carnevale trazó un diagnóstico sobre la situación del mercado ganadero. "El dato más importante es que el stock bovino no bajó en Argentina en los últimos años, tal como se esperaba a partir de la suba de los precios de la soja".
Esto es porque se dibujó un nuevo mapa agropecuario en el cual la ganadería se corrió hacia zonas no aptas para la agricultura. Así, por ejemplo, "el stock bovino subió en provincias como Mendoza y Catamarca".
La consecuencia es que el sistema de producción se modifica. La vaca de cría está en zonas marginales y el ternero "se engorda en lugares donde hay pasturas pero que no son de aptitud agrícola". A esto se suma la casi desaparición del feed lot, por la dolarización del precio del maíz y, en alguna medida, el reemplazo de pasturas importadas de mayor rendimiento por otras nacionales.
Hasta el año pasado, el feed lot ocupaba cerca del 15% del sistema de producción. Hoy es el 2%. El retorno de la ganadería pastoril se traduce en una menor velocidad de engorde, por lo cual "aunque se mantuvo el stock bovino y cayó la demanda interna por el menor poder adquisitivo, la producción de carne es menor y los precios no bajan".
Y aquí aparece la presión exportadora. Carnevale explicó que la combinación de devaluación con la reapertura del mercado europeo motivó que el menor consumo de carne a nivel interno empezara a ser compensado por el aumento del poder adquisitivo de los europeos, que compran en Argentina para exportar". Según datos que aún son estimativos, las exportaciones saltarán este año de una participación del 12% en el negocio frigorífico a una participación del 30%.
Y esto no termina aquí porque "Europa está dispuesta a pagar la mitad del precio que pagaría en Estados Unidos, donde el novillo gordo cotiza a 1,30 ó 1,50 dólares; o sea que estamos hablan de 0,70 el kilo vivo cuando acá todavía está debajo de ese valor".
Con este nivel del dólar, la carne argentina compite en el mundo claramente por precio, lo cual incluso hizo que los europeos estén menos cargosos con el tema de la aftosa, siempre que se mantenga el programa de erradicación y control.
Incluso para los cortes que no entran en la Hilton, y que en algún momento habían aumentado su participación en el mercado interno, comienzan a ser demandados por mercados no tradicional. Un caso extremo. Países como Jamaica, por ejemplo, usan sus dólares para comprar rabos a un precio que en Argentina es por demás atractivo.

La barata
Si se abriera el mercado de Estados Unidos, cosa que algunos estiman probable para el año próximo, la presión exportadora sería aún mayor. "A todos les interesa comprar en Argentina, incluso a los norteamericanos, que podrían comprar más barato de lo que les cuesta producir a ellos mismos", explicó Carnevale, quien añadió: "Si el dólar se llegara a disparar, un yanqui podría llegar a venir y comprar el kilo de novillo a cinco pesos".
Esto en medio de una disminución de la oferta por el cambio en el sistema de producción. "Mientras la carne esté pesificada, sin que la exportación pase del 30%, no se puede alimentar con maíz, que es en dólares, con lo cual seguirá siendo más lento el engorde, y así pasa que el precio sube pero el novillo gordo no está".
De hecho, según explicó Carnevale, las exigencias de un animal más pesado que venía planteando la exportación en los últimos años dejaron de ser prioritarias. "Hoy se está exportando el novillo tradicional argentino de 450 kilos, incluso algún mercado autorizó la compra de vaca vieja", indicó.
En este contexto, "el punto de equilibrio en el precio no está demasiado definido, dependerá en gran medida del grado de participación que tenga la exportación en el mediano plazo" y, por supuesto, del nivel del dólar.



Enrique Crotto y Aníbal Ibarra en la Rural de Palermo.
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