Año CXXXV
 Nº 49.545
Rosario,
sábado  20 de
julio de 2002
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La última jornada de Aapresid mostró los resultados de una década en SD
La siembra directa sigue siendo negocio
La Estancia San Nicolás, de Uranga, muestra la vigencia de la sustentabilidad y la innovación

Leonardo Stringaro

Más de 600 productores pudieron comprobar cómo evolucionó la productividad de un campo, que hace diez años atrás, recién dejaba de ser arado y se comenzó a aplicar siembra directa. Este fue el leiv motiv de la jornada "Un productor en Acción 2002", organizado por Aapresid, en la estancia San Nicolás de la familia Uranga. Los resultados echan por tierra los temores de quienes lo piensan como un sistema inviable y muy caro en el actual contexto económico.
El encuentro permitió realizar un análisis comparativo ya que, en marzo de 1993, se realizó la misma jornada pero cuando el campo recién dejaba de ser arado, en una zona de suelos pesados y donde había problemas de erosión bastante serios. Diez años después y caminando sobre los rastrojos fueron más de 600, los productores que comprobaron la evolución de la productividad, calidad de los suelos y una nueva visión sobre el negocio de la agricultura argentina para los próximos años.
"La directa permite sembrar con menor cantidad de equipamiento y maquinaria. El capital invertido es menor y disminuyen las amortizaciones", comentó durante la recorrida, César Belloso, asesor de la estancia y agregó: "Si comparamos otros aspectos como el nivel de fertilización y utilización de agroquímicos, en la medida que el sistema esté funcionando, no es sensiblemente mayor a lo que utiliza en la labranza convencional".Lejos de las discusiones sobre los resultados del sistema, abrir las tranqueras la Estancia San Nicolás sirvió para ver cual ha sido la adaptación de la estrategia empresarial de un grupo, que como tantos otros, crecieron en un contexto tan cambiante para el país y sector agropecuario.
"Salir de la directa, no pasa por pensar en el aumento de los agroquímicos, fertilizantes o el gasoil, ya que la desventaja al dejar del sistema se manifiesta por la pérdida productiva del suelo. Impediría aumentar su materia orgánica, así como una mayor agregación como la porosidad y funcionalidad estructural de ese suelo".
Con este planteo, la empresa Agro Uranga intentó demostrar que hay después de 10 años de siembra directa en un campo donde se cultivan alrededor de 4.008 hectáreas. Los resultados graficaron que la producción aumentó, el nivel de productividad del suelo se incrementó en la mayoría de los lotes, y dejó para los próximos años una condición superior a otros campos de la zona.
El proceso de evolución de la estancia San Nicolás arrancó en los años 90 cuando se implementó la siembra directa, luego se afianzó la técnica y por último se incursionó en nuevos emprendimientos. La visión de intensificar las rotaciones y la diferenciación de productos ha sido la clave del éxito en las producciones especiales que tienen una demanda creciente en el mundo.
Para el directorio de Agro Uranga, el sistema conservacionista ha sido la llave para planificar un establecimiento que produce, buscando satisfacer las necesidades de exportación que les presenta el mundo.
Para ello, han decidido incorporar al circuito de siembra cultivos libres de OGM (Maíz), experimentando normativas de trazabilidad y cumplimiento de condiciones de calidad controlada.
Con 2.400 toneladas de maíz pisingallo que se exportan por año a destinos de Sudamérica y Centroamérica, además de Turquía, Marruecos, Portugal y España; la empresa comenzó a producir maíz no modificado genéticamente en otros campos de la provincia de Córdoba. El destino es la exportación y se complementa con un esquema de commodities como la soja y trigo.



Se observaron diez años de siembra directa en el suelo.
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