Año CXXXV
 Nº 49.386
Rosario,
domingo  10 de
febrero de 2002
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Un balazo ante las cámaras

El miércoles a las 16.20 Víctor Hugo Castillo llegó al hall del canal Crónica TV. Tenía un revólver calibre 32 y decía que se mataría si su mujer no se comunicaba con él. Ella, contaba, lo había dejado por otro hombre una semana antes. Con el arma pegada a su boca, a las 16.30 su imagen apareció en la pantalla en vivo por primera vez. Uno de los típicos sobreimpresos en letra de imprenta decía "Se quiere matar porque su mujer lo abandonó". Una cronista lo entrevistó. Derrumbado en un sillón que gente del mismo canal le acercó, Castillo, de 31 años, contó que no soportaba la ausencia de Gladys, su mujer, y que desde hacía siete días no conseguía comer. Durante 120 minutos su historia fue la emisión central del canal. Al cabo de ese lapso tuvo una charla con su hermano, que no logró hacerlo desistir de su propósito. En la vereda había dos ambulancias y la policía había cortado el tránsito a la altura de Riobamba al 200, donde está el canal. "Aunque sea que me llame, que me diga algo bueno o malo, pero que me llame", gemía Castillo. Hasta que a las 18.42 hizo un pedido. "Váyanse porque voy a tirar ahora", anunció. Pareció que no le creían, pero en un instante un disparo resonó en el hall del canal. El hombre alcanzó a taparse la cara y se desplomó hacia atrás. El balazo entró por el labio inferior y se alojó en el pómulo derecho. Lo llevaron a un hospital y quedo allí internado. La bala le arrancó un diente y quedó alojada entre el hueso del pómulo y la piel. Los médicos se la extrajeron. Está fuera de peligro pero quedó internado para ser sometido a diversos estudios psicológicos.


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