Fabiana Monti / La Capital
Asegura que la prioridad es resolver las situaciones de corto plazo y que son muchas. Reconoce que el momento en el que está asumiendo es muy difícil y asume que el rol de la producción es vital para que se vayan solucionando los otros problemas de la sociedad. En diálogo con La Capital , Ricardo Fragueyro, el flamante ministro de la Producción de la provincia de Santa Fe, afirma que tiene una "fe enorme" en el potencial de la provincia para salir adelante. Sabe que la contingencia le resta espacio para planificar a mediano y largo plazo pero confía en una vez que se reacomoden las cosas se pueda profundizar este aspecto. -¿Asumir en estos momentos merece una felicitación o más bien unas condolencias? -Es un momento complicado pero también una responsabilidad enorme porque sobre lo que se haga en producción de aquí en más, le va a permitir a la sociedad ir resolviendo otros problemas como los sociales, asistenciales, etc. Tengo una fe enorme en el potencial productivo de Santa Fe y el país en general. -¿Que estrategia piensa para que la provincia arranque en este nuevo contexto económico? -En este momento estamos llevando adelante una tarea que es de corto plazo y que nos llevará lo que tarde el gobierno nacional en reorganizar el sistema financiero, la cadena de pagos que está cortado y que se pongan en funcionamiento los mercados. Este último punto afecta considerablemente a la provincia ya que estamos privados de un flujo de dinero enorme que no va ni al productor ni al exportador. Porque tenemos un sistema agropecuario importante, con alta competitividad y productividad, que es la columna vertebral de la economía provincial. El sistema industrial es un proveedor de ese sistema agropecuario, necesario para reinvertir. Por otro lado, tenemos un sector que es procesador de la producción agropecuaria, que son los aceiteros, los lácteos, frigoríficos. Si todo está trabado el sistema no arranca. También tenemos otros temas como la incertidumbre de precios y el tipo de cambio, que se traduce en un desabastecimiento en materia prima. -¿Cómo van a operar para que se destrabe el mercado de granos? -Estamos trabajando con el ingeniero (Miguel) Paulón, la Secretaría de hacienda y el Banco Central para lograr una certidumbre cambiaria. Llevamos la inquietud, acompañamos, insistimos pero no está en función de la provincia dar este tipo de certidumbre. Con respecto a insumos sí. Estamos viendo como destrabar esto. Con algún tipo de compromiso comercial del productor y con algunas ofertas de productos. -Con respecto al corte de la cadena de pagos ¿Cuál es la injerencia de la provincia? -En toda la cadena comercial minorista hay un problema muy grande con la utilización de las Lecop ya que los proveedores no las aceptan. Aparentemente están tomando cada vez menos o le quitan algo de valor. Estamos trabajando en esto también. En este momento hay un espectro de problemas que no tienen nada que ver con lo que la provincia debería estar haciendo, como fundamentalmente, establecer una estrategia a mediano y largo plazo del aparato productivo. Pensar que sistema productivo quiere, qué recursos tiene para hacerlo y cómo llevarlos adelante. -¿La reactivación puede venir del sector agroexportador? -Esperemos que el mercado cambiario comience a funcionar y cuando haya certidumbre en el cambio esto se va a traducir en un cambio muy importante en los precios relativos. La energía y el combustible no han aumentado y el salario tampoco, mientras que los productos sí. Quiere decir que un conjunto de los componentes de los costos tanto de la producción agropecuaria como industrial se ha mantenido constante mientras que los productos en pesos aumentaron. Esto significa que la ecuación económica del empresario ha mejorado. Hay que mirarlo con cierta estabilidad cambiaria. Este es un escenario favorable para el agro y para lo industrial. Para la primera, porque mejora los márgenes del negocio y para la segunda, para lo que es exportable, es mejor margen el negocio y para la producción de mercado interno, que estaba expuesta a la competencia de productos de Brasil o asiáticos, se va a ver favorecida. -¿Y las empresas que se fueron a Brasil pueden volver a la provincia? -En algunas publicaciones ya han aparecido algunas empresas que dicen que están evaluando volver a ver si este contexto se mantiene así con reglas más claras. Lo que ha sucedido en los últimos años es que el país se había vuelto inviable para producir. Había reglas macroeconómicas equívocas y el negocio era importar. -¿La provincia va acompañar el proceso de sustitución de importaciones de las empresas? -Por supuesto. El proceso va a venir por dos razones. Primero por el desabastecimiento. Por ejemplo, todo lo que es envases no se produce en Argentina y también va a ser una oportunidad de negocios producir en el país. -Esto también va implicar un cambio en la mentalidad del empresario y los consumidores. -Espero que los argentinos hayamos comprendido una cosa. A partir de los años 70 nos empezaron a inculcar que el consumidor estaba comprando mal y caro porque eran nacionales. Por eso había que abrir la economía porque los importados eran más baratos y de mejor calidad. Los argentinos comenzamos a incorporar más productos importados pero paralelamente, la tasa de desocupación fue creciendo. Si antes cargábamos un carrito de súper que valía 150 pesos con la baja de precios ese carrito comenzó a costar 120. El problema era que antes el consumidor tenía la plata para comprar esa mercadería, ahora no lo tiene más. Ese carrito se le convirtió en algo terriblemente caro. Hay que entender que hay que defender el trabajo de los demás. Tal vez paguemos las cosas más caras pero el esfuerzo va a quedar en Argentina. Nos tiene que importar lo que pasó con los zapatos, las bicicletas. . . -El proyecto de presupuesto incluye la suspensión de los regímenes de promoción industrial, como en San Luis, La Rioja. ¿Que opina Ud. de este punto? -He trabajado cuando se armó la promoción industrial en San Luis y no voy a cuestionar los fundamentos por el cual se hizo en función de ese pacto de reparación histórico. Pero ya tendría que haber terminado porque eran quince años y ya fueron más. Por algún mecanismos esto sigue existiendo y se siguen ampliando los plazos constituyendo una asimetría. Santa Fe ha perdido algunas empresas que se han trasladado a San Luis y ya es hora que desaparezca ese beneficio como está en el espíritu de la ley de promoción industrial. -¿Están pensando en alguna política para alentar a las inversiones? -Si. Santa Fe tiene una Subsecretaría de Inversiones que es muy activa y que está permanentemente en contacto con inversores potenciales que prefieren reservas pero están esperando más certezas porque no hay un contexto de negocios. -¿Se va a respetar la ley 5110? -Es un compromiso que tomó el gobierno de la provincia y se va a respetar. Para el sector industrial esta ley termina de ser un aporte de la provincia a partir de enero del año que viene.
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