Al vicepresidente de Instituto, Juan de Dios Castro, le salió el hincha de adentro al no contener el grito del gol cuando Jeandet puso el 2 a 2. Pero este grito no fue soportado por algunos plateístas de Córdoba que se sintieron cargados por el dirigente e intentaron agredirlo. Insultos y algunas piñas fue el saldo de la intolerancia que reina entre los argentinos. Mientras eso ocurría, la policía miraba y llegó al lugar cuando el dirigente, su esposa e hijo, ya habían sido refugiados en el palco de periodistas.
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