Año CXXXV
 Nº 49.385
Rosario,
sábado  09 de
febrero de 2002
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Un juez les dio cinco años y medio de prisión
Condenan a piratas del asfalto por el atraco de un camión

Jorge Salum

Dan el golpe, desaparecen y nunca se sabe quiénes son. Quizás por eso les digan piratas. Muy de vez en cuando caen presos y encontrar una condena judicial contra estos depredadores de las rutas, tan tristemente célebres en el triángulo Santa Fe-Córdoba-Buenos Aires, ya es una rareza. Pero en ocasiones sucede.
El juez Luis Giraudo condenó a 5 años y medio de prisión a dos piratas del asfalto rosarinos que en noviembre de 1999 secuestraron un camión cargado con soja en la localidad santafesina de Arteaga, mantuvieron cautivo al chofer y luego de un prolongado raíd fueron detenidos cerca de Las Varillas, en Córdoba. El tercer integrante de la banda escapó, y hasta hoy se ignora de quién se trata.
Los piratas sentenciados son Walter Antonio Taborda, de 28 años, y Diego Ernesto Ansaldi, de 23.
En el mismo fallo, Giraudo absolvió por el beneficio de la duda a Taborda en otro robo, cometido en Rosario, y condenó como coautor de ese hecho a Natalio José Panto, a quien penó con 5 años de prisión.
También absolvió a Ansaldi porque no se pudo probar que haya sido el autor de una amenaza contra la jueza de Casilda Silvia Nogueras, quien investigó el atraco del camión.
El 18 de noviembre de 1999, a las 18, Nicolás Leopoldo Quiroga partió con su camión Mercedes Benz de la localidad cordobesa de Justiniano Posse con destino a General Lagos, cerca de Rosario. A las 19.30 estaba en Arteaga cuando fue interceptado por un Renault 18 del que se bajaron dos hombres y lo amenazaron con un arma de fuego.
Sus captores lo obligaron a continuar la marcha hacia Arequito y luego tomaron por un camino rural que conecta con Chabás. Diez kilómetros antes desengancharon el acoplado cargado con soja y luego siguieron hacia Firmat por la ruta 33. Después pasaron por Cañada del Ucle, Los Quirquinchos y Berabevú, y en una ruta solitaria descargaron el resto del cereal.
Más tarde regresaron a Arteaga, pasaron por Cruz Alta y cerca de la ruta 9 ingresaron a un camino rural donde obligaron al chofer a subirse al Renault 18.
El convoy continuó su marcha y a las 4 de la mañana, al llegar a Las Varillas, en Córdoba, se toparon con un control policial en un peaje. Allí los piratas abandonaron al chofer del camión, dejaron los vehículos y escaparon a pie internándose en el campo. Tras una intensa búsqueda, horas después la policía cordobesa detuvo a Taborda y Ansaldi, pero el tercer ladrón desapareció.
Ahora el juez Giraudo los sentenció por los delitos de robo a mano armada y privación ilegítima de la libertad calificada por empleo de amenazas, aunque ambos apelaron.
Taborda también estaba acusado de participar en el robo a un negocio de Matienzo 1302, en Rosario, entre las 20 y las 20.30 del 29 de marzo de 1999. Ese día, Panto entró armado, amenazó al dueño y se apoderó de una suma de dinero. Luego escapó en un Opel K conducido por otro hombre que lo esperaba en las inmediaciones. Taborda era sospechoso de ser quien conducía ese vehículo, pero como no encontró pruebas contundentes el juez Giraudo lo absolvió por aplicación del beneficio de la duda. Panto, en cambio, recibió 5 años.
El tercer hecho incluido en el mismo juicio era la supuesta amenaza de Ansaldi a la jueza Nogueras a través de una nota donde decía que si no lo trasladaban de la alcaidía de la Unidad Regional de Casilda se la iba a "dar vuelta". Como tampoco pudo probarse que Ansaldi fuera el autor del texto recibido por la magistrada, Giraudo aplicó el mismo beneficio de la duda y lo absolvió.



La jueza Nogueras tuvo el caso a su cargo.
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