Año CXXXV
 Nº 49.320
Rosario,
martes  04 de
diciembre de 2001
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Incertidumbre. La inmovilización de depósitos debutó mejor de lo esperado
Hubo bronca y resignación pero los bancos operaron normalmente
La gente reaccionó con suma prudencia. No hubo colas masivas en la city pero sí airadas protestas

Marcos Cicchirillo

Los bancos operaron con normalidad durante el primer día de vigencia de las restricciones a las extracción de dinero en efectivo de las cuentas bancarias dispuesto por el gobierno. A pesar de las expectativas negativas que se habían generado durante el fin de semana, la población reaccionó con prudencia, y no se se observaron aglomeraciones en las entidades financieras ni grandes colas ante los cajeros automáticos de clientes intentando sacar la ración semanal de 250 pesos que habilitó el ministro de Economía, Domingo Cavallo, para controlar la corrida bancaria desatada la semana pasada.
Voceros de las entidades que agrupan a los bancos consignaron que la jornada se desarrolló con absoluta normalidad, aunque admitieron ciertas demoras en la atención al público por la obligación de dar muchas explicaciones.
Del otro lado del mostrador, en las conversaciones entre quienes aguardaban ser atendidos no había dudas sobre los culpables: el gobierno y el sistema financiero. "Si algo le faltaba a De la Rúa para igualar a Menem era esto: el congelamiento de fondos", ironizó Marta Villalba, una contadora de 50 años que esperaba explicaciones sobre el destino de su plazo fijo, y comparó la medida de este gobierno con el Rodrigazo en los 70, el Plan Primavera de Alfonsín en los 80 y los bocones de Erman González a comienzos de los noventa.
La actitud de los rosarinos estuvo en sintonía con lo que pasó en otras ciudades. A diferencia de lo que sucedió durante el fin de semana, cuando mucha gente quiso rescatar algo de sus cuentas, ayer reinó la normalidad, salvo algunos cajeros se quedaron sin fondos o daban sólo 200 pesos.
Los empleados bancarios comenzaron su día una o dos horas antes de su habitual horario, ya que los gerentes habían recibido órdenes de sus casas centrales de realizar reuniones para bajar las nuevas directrices. Y trabajaron horas extras, porque el horario de atención al público se prolongó una hora más de lo habitual. Algunas entidades habían instruido a su personal también durante el fin de semana.
Las colas de los bancos a primera hora tuvo como principales protagonistas a jubilados y pensionados, en la ritual espera para cobrar haberes que quedaron al margen de la inmovilización. Más gente se arrimó al mediodía, un horario clave para los trámites de las empresas, aunque sin desbordes, y lo mismo ocurría a esa hora en las casas de cambio.
En un clima por lo general tranquilo, no faltaron algunos clientes que se presentaron acompañados por escribanos, intentando obtener sus fondos, apelando entre otros argumentos a la ley de intangibilidad de las colocaciones aprobada por el Congreso hace dos meses, pero los intentos fueron controlados por los oficiales de negocios y finalmente los ahorristas terminaron renovando las colocaciones.
Los ahorristas abrumaron al personal del banco consultando sobre los costos que implican abrir una caja de ahorro o cuenta corriente. Allí estaban los que se quejaban porque además de no disponer libremente de su dinero, "los bancos aprovecharon la falta de competencia para bajar las tasas", como decía un jubilado, enojado por no poder acceder a sus ahorros.
En los boxes de algunos gerentes de banco se podía escuchar el audio de la programación de radio. No todos tenían la información pasada en limpio y también era una fórmula para estar al tanto de las novedades de último momento. En los pasillos de las entidades financieras se veían ir y venir a los cuadros intermedios con el decreto subrayado como método para conformar, al menos en parte al cliente y deslindar responsabilidades.
En un momento de respiro, una empleada de uno de los mayores bancos privados argentinos dijo: "Hoy me tendría que haber traído una botella de dos litros de agua". Llevaba más de tres horas explicando a cada uno que se presentaba frente a su mesa las limitadas opciones que tenía para mover su dinero. "Esto es más para un psicólogo que para un bancario", soltó buscando la compresión de la decena de personas que esperaban su atención.
Muchas dudas quedaron flotando en el primer día hábil del congelamiento que "también congelará el consumo", según señaló un empresario que auguraba más recesión. Con el paso de los días se irá definiendo el nuevo esquema. "A medida que el BCRA emita resoluciones iremos resolviendo los problemas", aseguró un ejecutivo de banca pública.



Resignados. Muchos no pudieron retirar sus ahorros.
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