Año CXXXIV
 Nº 49.278
Rosario,
martes  23 de
octubre de 2001
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Cinco horas de tensión en la unidad penitenciaria de Coronda
Trasladaron a siete presos que se amotinaron con un guardia de rehén
Los reclusos rociaron con querosén al carcelero y amenazaron con quemarlo si no accedían a sus reclamos

Siete de los 24 internos alojados en el pabellón número 5 de la cárcel de Coronda se amotinaron ayer durante poco más de cinco horas y tomaron como rehén a un guardiacárcel al que, luego de reducirlo, lo esposaron, lo envolvieron con un colchón y lo rociaron con querosén, amenazando con prenderle fuego si no se accedía a sus demandas. Según trascendió de fuentes penitenciarias, los reclusos reclamaron sus traslados a la cárcel de Las Flores, en la capital provincial, lo que se concretó en horas de la noche después de que depusieran su actitud y liberaran al carcelero sano y salvo.
Los amotinados estaban recluidos en el pabellón 5 de la cárcel, adonde son derivados los reclusos que "acusan problemas de conducta y de convivencia", según los voceros. En ese lugar había un total de 24 internos, pero de acuerdo a las primeras estimaciones hechas por el Servicio Penitenciario a media tarde de ayer, "sólo siete adoptaron una actitud beligerante mientras los otros 17 no se plegaron a la revuelta".
Esa versión fue corroborada por Arturo Gandolla, titular del Servicio Penitenciario (SP) provincial, poco después de las 22 de anoche y cuando los presos habían depuesto su actitud y se estaba implementando su traslado al penal santafesino.
En tanto, durante las horas que duró el motín, el conflicto estuvo cerca de extenderse a los otros pabellones de la cárcel corondina ya que todos los presos fueron recluidos en sus celdas en el marco de las medidas de seguridad adoptadas intramuros por las autoridades.
Según fuentes del SP, el guardiacárcel tomado de rehén, un oficial cuyo nombre las autoridades resolvieron mantener en reserva, se acercó a los internos cuando éstos le reclamaron la entrega de un bolso. Pero el penitenciario no tomó la precaución de cerrar correctamente una reja interna y esa circunstancia fue aprovechada por los amotinados para tomarlo por el brazo y arrastrarlo al interior del pabellón donde lo redujeron.

Negociaciones
Menos de una hora después de haberse iniciado el motín, Gandolla arribó a la cárcel de Coronda y mediadores del SP comenzaron las complejas tratativas con los internos amotinados, que en un primer momento se mostraron intransigentes.
Entonces los reclusos reclamaron la presencia de algún integrante de organismos defensores de los derechos humanos, a lo que Gandolla accedió convocando de urgencia al presbítero Fernando Lardizábal, miembro de la Pastoral Penitenciaria, quien se trasladó desde Rosario. Al prelado se le sumó momentos más tarde el padre Gabriel Carrón, del mismo organismo pero con sede en Santa Fe.
Ambos sacerdotes se encargaron de llevar adelante el diálogo con los amotinados a quienes se les advirtió que "no iba a haber represión ni castigo siempre y cuando se preserve la vida del rehén", dijo Gandolla a la vez que mantenía informados tanto al ministro de Gobierno, Lorenzo Domínguez, como al subsecretario de Justicia, Carlos Carranza.
Poco después de las 22 los amotinados liberaron al guardiacárcel y, tras comprobarse que su estado de salud era bueno, se implementó el operativo de traslado de los siete presos a la cárcel de Las Flores, hasta donde viajaron bajo la estricta custodia de hombres de las Tropas de Operaciones Especiales de la policía santafesina.



La protesta fue iniciada por siete internos.
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