Año CXXXIV
 Nº 49.223
Rosario,
miércoles  29 de
agosto de 2001
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Cuatro especialistas locales enfocan el tema con argumentos científicos
Admiten la necesidad de un debate sobre el uso médico de la marihuana
Un criminólogo, un psiquiatra, un farmacólogo y una psicóloga analizan qué es el consumo terapéutico

Silvina Dezorzi

El uso de la marihuana con fines terapéuticos es un tema que se discute en muchos países del mundo. Por eso cuando el secretario de Lucha contra el Narcotráfico, Lorenzo Cortese, admitió el domingo pasado ante La Capital que si contara con evidencia científica concluyente impulsaría su consumo entre enfermos terminales se desató un debate a nivel nacional, con distintos funcionarios que en los últimos días se pronunciaron a favor y en contra de la idea. Rosario no fue la excepción. Ayer, cuatro especialistas locales dieron su visión del asunto desde la salud y el derecho. Pese a las diferencias de opinión, todos coincidieron en un punto: abrir el debate atendiendo a los argumentos científicos.
"La discusión sobre el uso terapéutico de la marihuana plantea un avance, pero no es un tema nuevo", advirtió la presidenta de la Asociación de Reducción de Daños de Argentina y titular del Centro de Estudios Avanzados en Drogadependencia y Sida de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), Silvia Inchaurraga.
Varios son los efectos terapéuticos que se atribuyen a la marihuana. Entre ellos, analgésico en tratamientos del dolor, sedante, antivomitivo y paliativo en terapias oncológicas y antirretrovirales, y eficaz en el tratamiento del glaucoma ocular.
Haciendo memoria, Inchaurraga recordó que muchas sustancias hoy prohibidas alguna vez fueron legales y de administración médica. "Por ejemplo la cocaína, comercializada por el laboratorio Merck hasta mediados de siglo, o la heroína, usada como sucedáneo de la morfina para el tratamiento del dolor", detalló.
Para Inchaurraga el debate tiene un eje: que "no existen sustancias buenas ni malas, sino que depende del uso que se les dé". Para enmarcar la idea, la especialista recurrió a la etimología del concepto fármaco, derivado del griego pharmakon, a la vez "remedio y veneno".
Sobre el caso específico de la marihuana, la psicóloga recordó que la toxicidad de la sustancia es "equivalente o inferior a la del tabaco" y que "hasta la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha instalado a la sustancia en un lugar con menos toxicidad que el alcohol", una comparación que reiteraron uno por uno los otros especialistas consultados.
"El consumo del alcohol se acepta no porque sea mucho menos grave o peligroso que la marihuana, sino porque lleva miles de años, pese a que tiene graves consecuencias sociales y seguramente es la primera causa de adicción en el país", advirtió a su turno el titular de la cátedra de Farmacología de la UNR y ex ministro de Salud provincial, Jaime Grin.
Pese a eso, el debate aun restringido al uso terapéutico de la marihuana parece abrir una caja de Pandora. Al respecto, Inchaurraga fue terminante. "Las políticas públicas temen que los argumentos científicos ablanden en Argentina la legislación y se empiece a pensar como en otros lugares del mundo: que es una sustancia que debería ser socialmente tolerada".
Grin, sin embargo, no comparte esa visión porque cree que "probablemente la marihuana provoque una adicción parecida a la del cigarrillo", ya que existen "receptores para el cannabis en el cerebro". De todos modos, el farmacólogo destacó que el uso terapéutico de la sustancia estaría resguardado de ese riesgo por "un marco de prescripción adecuado y en personas seleccionadas".
Otro argumento desmentido por los especialistas es que la marihuana sea "puerta de ingreso" a otras drogas. "La teoría de la escalada no tiene fundamento", detalló Inchaurraga, convencida por investigaciones que está desarrollando junto a la OMS y que muestran un frecuente acceso directo a las drogas duras, incluso inyectables, sin paso previo por la marihuana.
Según parece, el tema tiene más para ganar con argumentos científicos que con exorcismos. "Hay que abrirse al debate científico, lo que incluye los usos terapéuticos de la sustancia", afirmó el investigador de la UNR y director del Programa de Asistencia y Prevención del Uso de Drogas de la Secretaría de Salud municipal, Pablo Siri. Entre las consecuencias de tal debate, por ejemplo, el psiquiatra incluyó un tema que no es menor. "Permitiría tener evidencia científica que deje de presentar a la marihuana como la droga de la risa floja".



Según los especialistas no hay drogas buenas ni malas.
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