Año CXXXIV
 Nº 49.214
Rosario,
lunes  20 de
agosto de 2001
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Italiano que desembarcó con el Granma en Cuba recordó al Che Guevara
Después de 45 años rompió el silencio y relató cómo fue su experiencia al lado del revolucionario argentino

Tras 45 años de silencio, Gino Doné, el único sobreviviente de los tres extranjeros que participaron en 1956 en la expedición del Granma que acabó llevando a Fidel Castro al poder en Cuba, rompió su silencio para compartir sus recuerdos con el diario italiano Corriere della Sera.
Doné, un ex partisano nacido en San Doná di Piave, cerca de Venecia, hace ahora 77 años, vive desde 1960 en Florida, Estados Unidos, donde el periódico italiano lo localizó y entrevistó.
"Ernesto -yo lo llamo aún ahora así, Che no me gusta- me preguntaba sobre la guerra en Italia, sobre los nazis, sobre Mussolini, y me interrumpía con la pregunta que le obsesionaba: «¿Crees que lograremos echar a Batista?»", relató Doné.

Las mismas ideas
El italiano y el Che tenían "las mismas ideas", según Doné: "No importa si él era ateo y marxista mientras yo había crecido con los curas vénetos, porque mi fe ya era débil", resumió.
"Nos unía la rebelión a la injusticia y el estar siempre de la parte de quien no sabía defenderse", agregó Doné, quien emigró a La Habana en 1952 huyendo de una posguerra italiana sin trabajo para un millón de veteranos combatientes.
En la capital de Cuba se dedicó a múltiples oficios y se casó con la hija de un rico comerciante de tabaco de Trinidad, que pertenecía al partido que apoyaba la resistencia secreta de los exilados confinados en México en torno a los hermanos Castro.
En la casa de la esposa, el médico Faustino Pérez le pidió a Doné si podía llevar dinero a Castro, y así comenzó a hacer viajes entre La Habana y México ya que gracias a su pasaporte italiano no despertaba sospechas.
En México conoció a Castro y fue "alistado" como teniente; poco después, en septiembre de 1956, Fidel compró el Granma con los fondos que llegaban de La Habana.
"Si Ernesto me repetía que quería visitar Bolonia por la escuela de medicina, Castro apreciaba de Italia el buen gusto y la precisión de los artesanos -recordó Doné-. El quiso que las botas de la expedición los hiciese un zapatero italiano, a medida".
En los archivos de La Habana el nombre de Doné -hoy un anciano con un rostro parecido al de Hemingway- figura entre los protagonistas de la hazaña del Granma.
A bordo de la barca había 79 revolucionarios cubanos más tres extranjeros elegidos por Castro por ser "especiales". Se trataba del argentino Ernesto Guevara, el dominicano Ramón Mejías, alias Pichirillo, y él, Gino Doné.
Al desembarcar en las costas de Cuba, cuando el barco quedó empantanado y tuvieron que caminar cuatro horas a marcha forzada bajo el tiro de los aviones y cañones de Batista, Fidel se dio cuenta de que faltaban algunos expedicionarios. "Falta Ernesto, sobre todo", dijo Castro, quien pidió a Doné que fuese por él para socorrerlo.


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