Mientras se agravan las condiciones de salud de la esposa del obispo Emmanuel Milingo, Maria Sung, que aseguran que debido a la huelga de hambre ya no puede tenerse en pie, desde el Vaticano no llegó ninguna nueva señal sobre el posible encuentro del religioso rebelde con su mujer.
La mediación emprendida por el embajador de Corea del Sur ante la Santa Sede, Yang Il Bae, continúa adelante, pero la negociación parece haberse paralizado. "Ahora es el Vaticano el que debe decidir y dar una respuesta: espero que esta semana suceda algo", declaró ayer el diplomático surcoreano, quien afirmó haber encontrado a María Sung cada vez más debilitada.
"Ya no se tiene en pie", explicó Yang Il Bae, quien puso a disposición sus buenos oficios para tratar de resolver el espinoso caso. Ayer mandaron a llamar a un médico que de ahora en adelante la tendrá bajo control en el hotel romano donde Maria Sung se aloja, situado cerca de la ciudad pontificia.
"Pero el tiempo apremia y desde hace 24 horas no llega del Vaticano ninguna señal", indicó Phillip Shenker, portavoz de la Iglesia de la Unificación del reverendo Moon.
Precisamente Moon, en persona, fue quien casó, en una ceremonia colectiva celebrada en un hotel de Nueva York, a Milingo -arzobispo emérito de Lusaka, de 71 años de edad, conocido por sus dotes de exorcista y cantante- con Maria Sung, médico acupunturista de 43.
Por esta boda, Milingo se arriesgó a ser excomulgado pero a principios de agosto se entrevistó con el Papa en Castelgandolfo y decidió regresar a la Iglesia católica. Desde el coloquio con el Papa, el 7 de agosto, Milingo no ha sido visto en público: actualmente está "desaparecido" en "retiro espiritual".
Para su esposa, en cambio, el religioso está retenido contra su voluntad por el Vaticano, y para conseguir volver a verlo, Maria Sung ha comenzado el martes pasado una huelga de hambre indefinida en espera de lograr un encuentro cara a cara con él.
En tanto, el diplomático surcoreano ha emprendido una mediación entre las partes en el intento de organizar este encuentro. "Las primeras horas de negociación fueron muy veloces y entendimos que el encuentro era posible, pero después la Santa Sede no nos ha hecho saber nada más", dijo Shenker.
El vocero de la secta Moon agregó que esta mañana hablaron de nuevo con el embajador de Corea del Sur, a quien le dijeron que no podían "esperar al infinito". Por el momento se desconoce si las resistencias al encuentro proceden de las jerarquías eclesiásticas o del mismo Milingo.
"No puedo creer, conociendo la relación entre el arzobispo y su mujer, que Milingo no quiera ver a María -dijo Shenker-. Pero si las cosas son de veras así, ¿por qué no me llama por teléfono a mí? ¿Por qué no se pone en contacto conmigo y me explica personalmente cuáles son sus sentimientos y sus decisiones".
Ayer, la señora Milingo recibió la visita del reverendo T.L. Barrett, que llegó por la mañana a Roma desde Chicago para traerle toda la solidaridad de la American Clergy Leadership Conference, la asociación estadounidense que reúne a 12.000 sacerdotes y pastores de distintas iglesias.
Dicen que lo drogaban
Por otra parte, Maurizio Bisantis, quien afirma ser uno de los organizadores del regreso de Milingo a los rangos de la Iglesia Católica, anunció "importantes novedades para la próxima semana". Bisantis dijo haber visto al obispo africano la última vez hace unos días. "Lo encontré casi restablecido", afirmó.
Según Bisantis, Milingo "antes estaba muy cansado, porque (los de la secta Moon) le hacían viajar en continuación y le daban pastillas que llamaban integradores nutricionales, pero que a todos los efectos eran drogas".