El estado de alerta por la abundancia de tiburones en las costas del estado norteamericano de Florida volvió a tomar vigencia a raíz de ataques registrados el fin de semana, que tuvieron como víctimas a cuatro bañistas. Tres de ellos resultaron heridos el sábado. La última en resultar lastimada fue una chica de 17 años que sufrió el ataque ayer a cinco kilómetros de donde se había producido el incidente del día anterior. Todos los heridos estaban practicando surf.
El sábado varios tiburones sorprendieron a jóvenes que hacían surf en Daytona Beach, en la zona central de Florida, en la costa este del estado. Dos de ellos, que participaban de una competencia, debieron ser atendidos por haber sufrido cortes en sus pies. Mientras que el tercer joven atacado, que practicaba por su cuenta, debió ser operado de una mano.
Estos ataques resultaron los más graves de este tipo desde que en julio pasado un nene mordido por un tiburón perdiera parte de una pierna en Pensacola, un distrito que está en la costa oeste de Florida, donde las autoridades del estado registraron la presencia de unos trescientos tiburones de hasta tres metros de largo, en su mayoría de las especies martillo, tigre y toro.
El ataque del sábado ocurrió luego de que numerosos tiburones fueran avistados rondando las costas de Daytona. "Vimos tiburones durante toda la mañana, algunos de hasta dos metros y medio de largo", dijo León Johnston, director de la National Scholasti Surf Association. Luego de los ataques, la policía cerró un sector de casi un kilómetro y medio de playa.
Muy cerca de la costa
Pero las precauciones tomadas anteayer sirvieron de poco. La chica que quedó frente a frente con el tiburón fue lastimada en un pie a unos treinta metros de la orilla mientras estaba practicando surf.
La imagen de los tiburones en manada, nadando a corta distancia de la costa, han sido transmitidas durante todo el año por la televisión norteamericana. Durante el verano ocurrieron varios ataques de tiburones en diversas playas de los Estados Unidos. Los primeros reportados fueron los sufridos por dos turistas estadounidenses en las islas Bahamas, quienes se recuperan en hospitales de Miami: uno de ellos, Krishna Thompson, de 36 años, sufrió la amputación de una pierna.
A comienzos de julio pasado, en Pensacola, un tiburón le arrancó el brazo a un niño de ocho años. Tras una operación de 11 horas, los médicos lograron insertarle el brazo nuevamente, después de que un tío del pequeño lo recuperara tras arrastrar al tiburón hasta la playa. El niño, Jessie Arbogast, dejó el hospital el 12 de agosto pasado.
El año pasado un hombre de 69 años murió a consecuencia de las mordidas de un tiburón tras lanzarse al agua desde el muelle de su casa en la playa de Saint Petersburg, muy cerca de los Cayos Anclote. Esa fue la quinta víctima fatal registrada en Florida a causa de los tiburones en dos décadas.
Aunque los especialistas destacan que los ataques de tiburones a humanos son muy poco frecuentes, este año la reiteración de episodios ha llevado preocupación y puesto entre paréntesis aquella afirmación. Estadísticas del International Shark Attack File de EEUU dan cuenta de que la mayoría de las veces los tiburones atacan en soledad (el 74,9% de los casos) y excepcionalmente cuando aparecen -como en los casos de este fin de semana- en grupo (sólo en el 1% de los casos).
Las autoridades de Florida, a propósitos de estos casos, han renovado sus advertencias para reducir los riesgos de ser atacado por un tiburón. Sugieren, principalmente, no nadar al atardecer, no entrar en el agua si se está sangrando o menstruando, no utilizar bijouteri muy brillosa (porque la luz reflejada se asemeja al resplandor del lomo de los peces) y no ponerse trajes de baño de telas brillosas o colores flúo, porque los tiburones perciben especialmente bien los contrastes.