Año CXXXIV
 Nº 49.102
Rosario,
domingo  29 de
abril de 2001
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Chicos hechos pelota
Con sólo 12 años, Gastón Gariboglio fue tentado pata jugar en Italia

Pablo F. Mihal

Que el fútbol y el dinero van de la mano no es nada nuevo. Y por más desgarrador y cruel que pueda sonar, los niños son el nuevo blanco preferido de esta maquinaria tritura-hombres.
La pelota rueda y mientras lo hace, el sueño del pibe, el de los padres y el de muchos que andan revoloteando como aves de rapiña, toman distintas aristas, a veces tan diferentes que llegan a ser opuestas. El problema no es la competencia en sí, sino el hecho de que se contraponen lo que el chico busca de la misma y lo que busca un adulto.
Las escuelitas de fútbol se instalaron en lugar de los potreros. En la mayoría de los casos el fútbol dejó de ser desde esa temprana edad un divertimento para convertirse en una exigencia. Todo está mecanizado. Los técnicos buscan resultados y en ese afán de conseguirlos matan sistemáticamente la magia que sólo la redonda puede otorgar cuando el chico se expresa libremente.
Y en este contexto aparecen los cazatalentos, ayudados en gran manera por la situación en la que está sumergida el país. La necesidad tiene cara de hereje y los tiempos son cada vez más veloces. Ese cóctel resulta fatal, letal para una niñez que lo único que le importa es jugar a la pelota. Para peor, cada vez se escarba más abajo y cuanto más profundo, más daño se hace.
Una empresa local se dedica a representar jugadores cuyas edades oscilan entre los 15 y 21 años. Está conectada con gente de Italia que trata de meter estos chicos en la tercera división y para que los tanos sepan cómo trabajan, les envían carpetas y videos de los jugadores.
Una vez se les ocurrió mandar una carpeta de infantiles para que vean cómo trabajan con los más chiquitos, en definitiva, para mostrar un proyecto de trabajo. "Nunca la idea fue vender una criatura", enfatizó Daniel Rossi, miembro de la mencionada empresa.
Lo cierto es que a los 15 días el teléfono empezó a sonar con insistencia y desde Italia mandaron faxes y varios e-mails ofreciendo la cifra de 150.000 dólares por Gastón Gariboglio, un zurdo que juega de volante izquierdo en Newell’s Old Boys, dueño de una gran técnica.

Los porqués
El índice de natalidad en Italia es negativo, por lo que la mayoría de los deportes (y el fútbol infantil no es la excepción) no cuentan con la materia prima necesaria como para "fabricar" jugadores. Entonces, ¿qué hacen?. . ., los compran hechos. Al calcio infantile le quieren dar empuje y para ellos ésta es una fórmula válida ya que acceden a jugadores de alta calidad a precios bajos. Se llevaron a Leandro Depetris, lo están buscando enloquecidamente a Sergio Maradona (el de Newell’s) y Gariboglio es otra de las opciones.
El pedido formal llegó a través de un intermediario, que como cualquier viajante con su carpeta, compra y vende. Aparentemente, aunque los involucrados no precisaron el destino, el club sería el Milan.
Las respuesta a los porqué caen por su propio peso. En Europa comienzan a jugar al fútbol a los 15 o 16 años. Esta carencia de jugadores hace que en determinado momento se vean obligados a desembolsar fortunas de dinero por sudamericanos.
Ahora se han dado cuenta que acá, a los jugadores se los trabaja desde chiquitos y que la mayoría de los que han llegado a primera división han comenzado a jugar a los 5 o 6 años. Es como si invirtieran, por decirlo de una manera gráfica, un producto semi elaborado (aunque estemos hablando de niños).
"Estos chicos están compitiendo desde los 4 años. Yo creo que el monto que maneja esta gente, para ellos, es plata chica y si la cosa les sale mal no se van a preocupar. Si llevan 10 o 20 jugadores y un par queda en el camino por distintas razones qué le pueden hacer 150.000 dólares en relación a la gran cantidad de dinero que se van a ahorrar el día de mañana. Estos son jugadores con mucho futuro... Si siguen en condiciones normales de acuerdo a la relación baby-primera división -o sea que logra mantener el nivel con el que juega ahora-, es un jugador de cinco o seis millones de dólares", relacionó Rossi.
Una de las consecuencias de esta exportación de jugadores tan chicos, en su costado menos humanitario, es que el nivel local baja y que, indudablemente, "va a llegar un momento en que el semillero se va a secar", como señaló Rossi.
-Con el tema de la reglamentación ¿Cómo se maneja? \-Particularmente la desconozco. Creo que en este momento está prohibido que un jugador vaya a esta edad. No obstante la idea de ellos es comprarlo y que el jugador siga acá hasta que llegue a la edad permitida. Después se lo llevan y ellos harán su negocio. Lo más probable es que veamos en los diarios que valen diez, veinte o treinta millones de dólares.
-Es una gran seducción.
-Seduce no solamente el monto... es Europa. Es otra experiencia de vida, otro estándar de vida. Después, uno nunca puede saber si el chico acá puede llegar, porque en una de esas se queda por el camino. Hay tantas cosas que le puede pasar a un jugador desde que es una criatura hasta que llega a una primera división.
-Pero cuando enfrente tenés un gran poder económico, ¿cómo te manejás? \-El padre de este chico es una persona inteligente, muy pensante. Pero puede ocurrir que la oferta llegue a un padre desesperado y por 50.000 pesos se lo llevan.
-Esto recién comienza.
-Si sabía todo esto, yo no mandaba ni la carpeta ni el video. Esto va a ser terrible. Explotó con Depetris, siguió con Maradonita y ahora con Gastón y una lista que sigue como Leo Messi, Gustavo Rodas... y un montón más de chicos. Se van a llevar 10 o 15 jugadores por año y eso son los futuros jugadores de las primeras de acá. No tengas dudas.
-Siempre estuviste emparentado al fútbol infantil. Para estas cuestiones, ¿qué crees que sería lo más sano? \-Es necesario reglamentar, legislar, prohibir. No hay otra manera, porque sino los gringos van a venir en bandada y se van a llevar todo, y después, ¿cómo los parás?. En este caso hablaron con nosotros por la relación que teníamos, pero si descubren dónde viven, van directamente al grano. No van a ir a hablar con el club donde el chico está fichado y tiene su pase. Y el padre, cuando le tirás cien lucas arriba de la mesa, le pide el pase al club y si no se lo dan, le mete un abogado y listo. Entonces, ¿qué hacemos? Porque ningún chico va a querer jugar ni en Newell's, ni en Central, ni en Boca, ni en River...
-¿Qué reflexión te merece este asunto? \-Pienso que es una locura total. Yo no iría, ni mandaría a mi hijo a Italia antes de ser mayor de edad. Aparte lo que se aprende acá en Argentina no lo va a aprender allá. En lo físico, puede ser; pero en lo técnico, en lo futbolístico, el fútbol se aprende en Argentina.



El pase del niño vale 150 mil tentadores dólares.
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