Año CXXXIV
 Nº 49.101
Rosario,
sábado  28 de
abril de 2001
Min 11º
Máx 17º
 
La Ciudad
La Región
Política
Economía
Opinión
El País
Sociedad
El Mundo
Policiales
Escenario
Ovación
Suplementos
Servicios
Archivo
La Empresa
Portada


Desarrollado por Soluciones Punto Com






"El problema no se acaba con la vacunación"

"Acá se está controlando que no haya aftosa para tener buenos precios ganaderos, pero por brucelosis, tuberculosis, parasitosis, por hambre o falta de financiación, se tienen pérdidas más grandes que las provocadas por esa enfermedad", dijo Luis Amestoy, productor y veterinario. Además, reclamó mejorar la mirada sobre el tema, para que de acuerdo a la complejidad que el momento exige, se puedan establecer prioridades que tiendan a fortalecer a la ganadería.
En este país no se utiliza a la hacienda como valor productivo sino como moneda de especulación, insistió el profesional. "Hay gente que compra a plazo y vende al otro día porque resulta un modo más barato que pedirle plata a un prestamista", dijo Amestoy, y acotó que "en este desorden productivo, donde picotean los especuladores, los vivos, donde hay quiebras de ferias y frigoríficos y la gente se queda sin un mango porque no hay seguros para los que venden hacienda, todo el mundo hace un sálvese quien pueda".
Para Amestoy, en este marco de desorden productivo y financiero que la sociedad se guarda muy bien de denunciar, y en este desorden ganadero mayúsculo, no se puede pretender terminar con el tema de la aftosa con una vacuna. "Este tema lo planteamos hace un tiempo junto a otros colegas en la zona y nos miraron como los gritones de siempre", remarcó.
Según Amestoy, los veterinarios que viven las experiencias cotidianas, a veces con riesgo, de trabajar a campo, suelen ser convidados de piedra a la hora de las decisiones. Los animales con parásitos o con hambre no están en condiciones de recibir una vacuna. Para Amestoy "es muy político decir que se terminó la aftosa porque vacunamos todos cuando hay un cúmulo de enfermedades por las cuales se pierde mucho más y que además, enferman a la gente", sentenció Amestoy.
"Una década atrás, la aftosa entraba básicamente por el destete, que es un momento de alto stress en el que bajan las defensas", explicó a modo de ejemplo. Otro gran factor que vehiculiza el ingreso de las enfermedades a virus es el sistema anacrónico de comercialización del ganado. "En este país los animales van a la faena después de haber pasado por seis o siete dueños, con todo el stress que significan los traslados", comentó.
Para Amestoy, vacunar no es una garantía absoluta, ya que un animal mal alimentado y manejado, baja sus defensas y se vuelve susceptible.


Notas relacionadas
¿La aftosa vino de afuera o ya estaba en la Argentina?
Cané en Europa
Harinas animales siguen prohibidas
Diario La Capital todos los derechos reservados