 |  | "Tengo un boliche al lado de mi casa", dijo el intendente Binner busca la convivencia entre confiterías bailables y vecinos El mandatario se manifestó en contra de la instalación de zonas especiales para los comercios nocturnos
 | Pablo Procopio
"Si mandáramos los boliches a una zona de exclusión haríamos un gueto con los jóvenes, y ese sería un flaco favor para la sociedad", dijo ayer el intendente Hermes Binner. Con estas palabras, el mandatario local ratificó su voluntad de no trasladar las disco, pese a que siguen las posiciones encontradas entre los dueños y empleados de los locales y los vecinos. En la edición de ayer, La Capital publicó el testimonio de un lindero de Satchmo, quien sufrió agresiones en su domicilio y le dijeron que le harían "boleta" a su mujer y su hijo. Para el jefe comunal los ruidos molestos vienen de la calle. Sin embargo, un boliche fue clausurado en la madrugada del domingo por el nivel de sonido comprobado desde un domicilio lindero. El intendente insistió con que "hay que buscar la convivencia", pese a que el clima de la noche está cada vez más enrarecido, al menos para los vecinos que soportan altos niveles de sonido por habitar cerca de las disco. "Yo vivo al lado de una, así que no me va a decir a mí cómo es", dijo Binner minimizando la problemática. Sus declaraciones se dieron en el marco de la inauguración del Mojón del Arbolito de la Cruz, que tuvo lugar ayer en la prolongación de España y el río. El intendente asistió al acto acompañado del ministro de Gobierno de la provincia, Angel Baltuzzi, el secretario de Gobierno de la Municipalidad, Antonio Bonfatti, y distintas autoridades. El monumento remite al siglo XVII y recrea la primera división territorial de la ciudad. -¿Cómo evalúa este tipo de hechos violentos que se vienen sucediendo en torno a la instalación de boliches? -Son preocupantes. Creo que tenemos que buscar la convivencia entre los rosarinos. Por eso hoy estamos inaugurando este mojón que es tan importante para resaltar los momentos históricos que vivió hace 300 años nuestra ciudad, pero que nos están marcando una idea de convivencia importante que debe ser rescatada. -¿Usted es partidario de que finalmente se radiquen las confiterías bailables en una especie de zona de exclusión? -No, para nada. -El presidente del Concejo, Pablo Cribioli, propuso promover dos o tres zonas de la ciudad para que se radiquen los boliches y se terminen los problemas. -Así haríamos un gueto de jóvenes. Mire que flaco favor le hacemos a la sociedad, apartando a los jóvenes. -En Mendoza y en otras ciudades lo han hecho. -Pero no lo queremos en Rosario. -Póngase en lugar de quien tiene un bebé de un año. ¿Cómo se hace para convivir con los ruidos? -Con esa lógica, lo que molesta son los jóvenes... -¿Y si usted viviera en un lugar así? -Vivo en un lugar con una confitería al lado. Así que no me diga lo que es, porque yo sé lo que es. -¿Cómo se puede garantizar la reducción de los boliches en el espacio público? -Hay que buscar alternativas de convivencia. El problema más grave está dado por la gente que no tiene los diez pesos para entrar a la confitería. Las molestias están afuera.
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