 |  | cartas Davos versus Porto Alegre
 | Finalizó el Foro Mundial Económico en Davos y todo sigue igual, es decir, más agudizado. El debate globalizado de los que ostentan la riqueza universal, que le sustraen a los auténticos productores, los que trabajan, no pasa más de ser una mera reunión retórica, rodeada de una inexpugnable malla de seguridad y el repudio masivo de quienes representan a los pueblos. Como un ejemplo de lo citado, en la reunión de los que representan el verdadero futuro, el Foro Social Mundial, se denunció que la deuda externa de los países en desarrollo, en 1980, sumaba 560 mil millones de dólares, multiplicándose por cuatro en el 2000. Mientras en estas dos décadas estos países transfirieron recursos a los países ricos por seis veces aquella cifra. La deuda, según se afirmó en el Foro Social Mundial, es un mecanismo de recolonización. Es necesaria la cancelación de la deuda por la sencilla razón de que ya fue pagada. La policía suiza desplegó en Davos, la sede del Foro Mundial Económico, las medidas de seguridad más estrictas en el país desde la Segunda Guerra Mundial, para que se pueda sesionar a pesar de la protesta de los manifestantes. La contrafigura de Davos fue el Foro Social Mundial, que se convirtió en una multitudinaria reunión de la antiglobalización, de la que participaron más de quince mil delegados del mundo. El Foro de Porto Alegre se convirtió en debate multiétnico, tratando de que las relaciones entre los países sea solidaria y ninguno pierda su independencia. Manuel Silvestre Díaz
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