Lo peor que nos puede pasar es (la reiteración de) alguna imagen que, deseo, alguien no esté esperando que suceda, deslizó ayer, enigmáticamente, el gobernador Carlos Reutemann. Pero, su frase pronto ganó la connotación de una advertencia: Para ser concreto, Rosario tiene esa situación de 1989 (los saqueos) que nadie olvida y que no ha podido superar. Lo peor que podría pasarle es que vuelva la violencia social. El Lole no ocultó su molestia con la actitud de Jorge Massat, quien pareció haber dado marcha atrás con su renuncia al Senado: No volveré a hablar con él.
Si bien el mandatario santafesino obvió suministrar cualquier indicio que permitiera desentrañar las causas de su preocupación por posibles estallidos en Rosario, reclamó al gobierno nacional un blindaje social, además de las señales claras que le quieren dar a los mercados y Wall Street, evidenciando que la violencia no es un elemento exento de las evaluaciones políticas que la Casa Gris realiza sobre la situación por la que atraviesa la provincia.
Aquí se habla mucho del blindaje financiero y poco del blindaje social. Esa es la clave de la Argentina, además de brindar señales claras a los mercados. Si el país no tiene paz social, las cosas no irán bien, descerrajó Reutemann.
Tampoco disimuló sus dudas sobre el proyecto de reforma previsional, cuya irrupción en escena no parece simpatizarle, ya que se quejó de la situación de indecisión en que se encuentra el país.
Asimismo, se despachó con un reproche al gobierno aliancista: Nos dijo (a los gobernadores) que si firmábamos el pacto federal el riesgo país iba a bajar, que iba a descomprimir los mercados, pero ahora nos damos cuenta de que no alcanzó con el acuerdo sino que se necesita la reforma previsional.
De inmediato, Reutemann volvió a subrayar: Mi preocupación es que, más allá del blindaje económico que se quiere hacer, no escucho que se hable del blindaje social, que es la clave de la Argentina.
Además, advirtió sobre el peligro de perder la paz social. Fue entonces cuando utilizó a Rosario como ejemplo y declaró su esperanza de que nadie esté esperando que se repita la violencia, lo peor que nos podría pasar.
Luego, Reutemann afirmó que el Ejecutivo nacional no recorta el gasto público como lo tendría que hacer y, una vez más, insistió en calificar de gesto patriótico la firma del pacto fiscal por parte de los mandatarios provinciales peronistas, por el cual, dijo, hemos congelado nuestros recursos hasta el 2005 y eso le permite a la Nación tener una cobertura económica fenomenal, ya que le vamos a transferir entre 6 y 9 mil millones de dólares de acá a cinco años.
Un senador problemático
En otro orden, el gobernador no concurrió ayer a la reunión convocada por el bloque de senadores nacionales del PJ, que analizó con los mandatarios provinciales de su partido las recientes medidas económicas lanzadas por la administración aliancista.
Su ausencia, explicó el propio Reutemann, fue en represalia porque el bloque rechazó la renuncia a la banca presentada oportunamente por el cuestionado y todavía (a raíz de esa negativa) representante santafesino en el cuerpo, Jorge Massat.
No estoy muy feliz con la decisión. A mí me había presentado la renuncia y también había hecho lo propio ante el cuerpo, pero no se la aceptaron. Y yo no estoy muy de acuerdo, enfatizó.
Consultado sobre si le había hecho conocer a los senadores su disconformidad con que Massat siga ocupando la banca representativa de la provincia, afirmó con resignación: Sí, ya les dije. Ya lo saben.
Asimismo, consideró que el caso Massat es una cuestión que arrastra al justicialismo en su conjunto, más allá de que la Justicia es la que debe dictaminar.
Si el cuerpo no le acepta la renuncia yo no puedo ir más allá, porque es un poder independiente, agregó Reutemann en lo que pareció ser una respuesta pública a la carta que, 24 horas antes, le había enviado el Foro Regional Rosario.
El texto indicaba que el mandatario tiene la posibilidad y la obligación moral de recomponer esta situación, apelando a que la dimisión del senador se haga efectiva.
-¿Habló con Massat después de la renuncia?
-No.
-¿Piensa hacerlo?
-No pienso hacerlo.
Con ese tono categórico, el gobernador reabrió las especulaciones que en su derredor cobraron bríos. Esas que dicen que aunque Reutemann no hable con Massat, ayer, con sus declaraciones públicas, se aseguró de que el mensaje de que lo quiere fuera de la banca llegue a destino.