Cañada de Gómez. - Ayer volvió a llover y las calles de tierra del sur cañadense se transformaron en barro. La lluvia, de apenas 10 milímetros, provocó el malhumor habitual de los vecinos del sur que carecen de elementales obras de infraestructura, pero también el temor de que vuelva la inundación. Ese malestar, que ayer recrudeció brevemente con piquetes en la zona sur de la ciudad (ver aparte), se complementó con importantes anuncios oficiales del intendente Amílcar Abate.
Un relevamiento efectuado por Agricultores Federados Argentinos (AFA) dio cuenta ayer de que la inundación en el distrito Cañada de Gómez afectó a más de 15 mil hectáreas productivas. El cultivo más dañado fue el del trigo, que estaba a punto de ser cosechado, aunque también se registraron pérdidas de maíz y soja.
Un registro de lluvias al que accedió La Capital indica que en el término de 15 años (entre 1985 y 2000) no hubo un fenómeno similar al ocurrido el miércoles de la semana pasada. En la cuenca de la cañada, que tiene una caída hacia el sur cañadense, llovió alrededor de 250 milímetros en el término de seis horas.
Asistencia
La política de asistencia social pasa por ir dejando de entregar paulatinamente bolsones alimentarios y que sean reemplazados por comida hecha que es elaborada en la cocina centralizada del hospital provincial San José, explicó el intendente Abate. Se trata de 1.800 raciones que son entregadas diariamente a las personas que padecieron la inundación.
La cocina asegura una comida caliente por turno que se distribuye en escuelas y en el club Arroyito, sitios donde las personas aún permanecen evacuadas. La provisión de la ración diaria de almuerzo y cena esta asegurada mientras continúa la situación de emergencia en Cañada de Gómez.
Un informe realizado por el jefe de la Zona de salud VI, Oscar Molón y el director del hospital, Ricardo Tonela destacó que el estado sanitario de la población afectada es satisfactorio. El relevamiento incluyó a cerca de 40 personas preparadas para este trabajo que abarca a la mayor parte de la población afectada.
En ese escrito, las autoridades sanitarias informan que se ha registrado una enorme cantidad de traumatismos con heridas cortantes en las plantas de los pies y en las manos por accidentes por clavos, vidrios, o latas. También entregan medicamentos de consumo diario y habitual que fueron perdidos como consecuencia de la inundación.
El operativo sanitario contempla además la inclusión de un paramédico en cada una de las escuelas. Las salas de primeros auxilios de cada una de las escuelas fueron suficientemente provistas de los medicamentos e infraestructura necesaria para un cabal cumplimiento de su cometido. La red de asistencia médica fue complementada con unidades de traslado para internación en el hospital.
La empresa Aguas Provinciales de Santa Fe, concesionaria del servicio de agua potable en esta ciudad, está realizando tareas de limpieza de casas y desagote del sistema cloacal. Asimismo a través de camiones cisternas entregó agua potable a los vecinos hasta que el servicio estuvo normalizado.
Construirán 330 casas
Aunque el principal alivio para los vecinos vino con los anuncios oficiales. El intendente Amílcar Abate dijo ayer oficialmente que se construirán 330 viviendas, de las cuales 80 serán por administración municipal, en tanto que cincuenta se harán a través de la entrega de materiales a los vecinos con asistencia profesional. El resto son cuatro planes de 50 casas cada una.
Por otra parte, la Nación enviará entre 300 y 400 planes trabajar que serán puestos en marcha por el municipio en los próximos días. Asimismo, Abate señaló que en las cuentas oficiales figuró ayer como acreditado el dinero enviado tanto por el gobierno de la provincia como de la Nación.
Se trata de un millón de pesos anunciado oportunamente por el presidente Fernando de la Rúa en su visita a Cañada de Gómez y de otros 500 mil enviados por el gobierno de la provincia de Santa Fe. Una estimación de las pérdidas ocasionadas en el área urbana como rural dan una cifra aproximada a los 20 millones de pesos.
Con respecto a la distribución de estos fondos, Abate señaló que será evaluada entre el intendente y los vecinos. Algunas de las ideas que se están estudiando es destinar una parte a la producción de muebles en fábricas que fueron afectadas. Asimismo se pidieron presupuestos en casas locales de artefactos electrodomésticos como cocinas y heladeras. Sin embargo, el comité de crisis todavía no decidió nada firme hasta el momento y se está evaluando cómo hacer una distribución que deje conforme a los afectados, que superan las 2.500 familias.