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 domingo, 02 de diciembre de 2007  
Lanús empató con Boca y es el nuevo campeón argentino

Lanús se consagró esta tarde campeón del torneo Apertura y accedió por primera vez en 92 años de existencia a un título en la máxima categoría del fútbol argentino tras empatar 1 a 1 con Boca Juniors, en la Bombonera.

José Sand, su goleador con 15 tantos, abrió el marcador para el 'granate' en el período inicial, que terminó anticipadamente el certamen con 38 unidades, cuatro por encima de Tigre, que simultámente cayó como visitante de Argentinos Juniors por 1 a 0 y fue su escolta con 34.

La conquista boquense, que creó un poco de incertidumbre para Lanús, fue obra de Martín Palermo en la etapa final.

De esta manera el equipo dirigido por Ramón Cabrero se coronó en un templo futbolístico como la 'Bombonera' y nada menos que ante el más grande de Argentina, como Boca Juniors, en cuya cancha dio su primera e inolvidable vuelta olímpica.

Un equipo mixturado por pibes muy talentosos y algunos hombres experimentados, guiados por un cuerpo técnico sapiente y una dirigencia que tiene las cosas muy claras, fueron las claves que condujeron a esta institución del sur del Gran Buenos Aires a brindarle esta máxima alegría de la historia a sus hinchas.

La felicidad de buena parte del sur del Gran Buenos Aires reivindica también a los equipos denominados “chicos” de primera división, ya que mientras Lanús y el recién ascendido Tigre se instalaron en lo más alto del fútbol argentino, un vecino del 'granate' como Arsenal está a un paso de obtener la Copa Sudamericana.

Desde 1984, cuando Argentinos Juniors se consagró campeón, que un equipo no llegaba a su título inaugural en primera división, y hoy Lanús lo consiguió consolidando la imagen que desgrnó a lo largo de todo el certamen: la del equipo que mejor juega en el fútbol argentino.

Con esa característica que sobresalía en conjuntos de otros tiempos, el 'granate' también recuperó buena parte del “fútbol que le gusta a la gente” y que no es otro que ese en que la pelota rueda y no vuela, se toca y no se revienta, se acaricia y no se golpea.

Esas eran las marcas identificatorias de su técnico en la época en que vestía de pantalones cortos, la misma que su ayudante Luis Zubeldía, o los inolvidables “Globbetrotters” de los 50 y “Los Albañiles” de los 60.

Así, lo más valioso que tuvo el éxito de Lanús fue que lo consiguió sin renunciar a su esencia, por encima de los resultadismos de estos tiempos y las exigencias del mercado. Simplemente jugando al fútbol.

Así había hecho historia en otros tiempos, descendió a la C, emergió de sus cenizas y por fin sintió este 2 de diciembre de 2007 el dulce sabor de la verdadera gloria.

En cuanto al partido de hoy con los 'xeneizes', fue obviamente muy emotivo pese a las imprecisiones de la primera etapa. Dentro de ese panorama Boca fue levemente superior, aunque desperdició las tres oportunidades de que dispuso en los pies del uruguayo Carlos Bueno.

En cambio Lanús fue todo oportunismo y a los 37 minutos del primer tiempo llegó al gol con una conexión de su “dupla sagrada”: Diego Valeri-José Sand.

El volante lanzó el centro y el ex River Plate, de cabeza, doblegó la resistencia de Mauricio Caranta, ante la pasividad de cuatro hombres de Boca.

En la segunda etapa Boca presionó con más fuerza y puso en aprietos a la última línea 'granate', aunque Bueno siguió perdiendo oportunidades y con ello Lanús empezó a consolidar su camino al título.

Pero a los 21 minutos y ya con Mauro Boselli en cancha, Palermo recibió una habilitación del joven centrodelantero y estableció la paridad en el marcador.

Lanús sufrió un poco entonces, aunque desde las tribunas bajaba la tranquilidad que transmitían los hinchas por la derrota de Tigre en Argentinos Juniors.

Así, con un Boca que más allá de la conquista del 'Titán', quería pero no podía más y ya tenía la mente en el Mundial de Clubes y un Lanús que pretendía cerrar el partido sin más complicaciones, todo se encaminó hacia el festejo visitante.

El pitazo final de Sergio Pezzotta hizo estallar miles y miles de gargantas en la Bomboenra (apenas 3,000) y en el estadio de Lanús, donde 20.000 vieron por pantalla gigante el partido que todos los hinchas 'granates' hubieran querido presenciar in situ.

Y al final Lanús se vistió de gloria, hizo realidad un sueño y hoy es el club más feliz del fútbol argentino con los atributos que siempre se le reconocieron. Por eso todo es más que merecido.




Tigre perdió pero también hizo historia
Tigre, la sensación del torneo Apertura, cayó esta tarde ante Argentinos Juniors por 1-0, en La Paternal, perdió la última chance de pelear por el título pero redondeó una campaña excepcional que dejó en el olvido su objetivo primario de sumar para la permanencia en la máxima división.

El defensor Pablo Bárzola, con un penal convertido a los once minutos del segundo tiempo, marcó el único gol del partido presenciado por unas 20 mil personas en el estadio Diego Maradona.

El equipo de Diego Cagna, ascendido a primera en junio pasado, jugó un partido discreto, sufrió la expulsión de dos jugadores (Juan Carlos Blengio y Santiago Morero) pero su público, agradecido por la campaña, lo despidió con una estruendosa ovación.

En su primer torneo después de 27 años, Tigre se clasificó subcampeón y venció a los tres grandes que lo visitaron en Victoria: River Plate, Racing Club y Boca Juniors.

La ilusión de forzar a un desempate para la definición del Apertura quedó trunca en el inexpugnable reducto de La Paternal, donde Argentinos ganó en las últimas seis presentaciones.

Las dudas en relación a la postura del equipo de Néstor Gorosito, confeso hincha de Tigre, fueron despejadas con una actuación sólida, como las que acostumbra el “Bicho” en casa.

Argentinos le ganó el partido a Tigre con las armas que utiliza habitualmente en La Paternal: presencia externa en la zona media y juego aéreo.

Martín Cabrera, por la derecha; el uruguayo Alvaro Pereira, por el sector opuesto, y Alejandro Delorte, en el área rival, fueron las principales figuras en un esquema local muy difícil de contrarrestar para Tigre.

En el primer tiempo, Argentinos tuvo tres ocasiones pero no las pudo convertir: un cabezazo de Diego Scotti (10m.), un remate de Bárzola (21m.) en el travesaño y un centro envenenado de Pereira que Cabrera no alcanzó a conectar (28m.).

Tigre, por su parte, tuvo una (muy clara) en los pies de su goleador Leandro Lázzaro (35m.), frente al arquero Nicolás Navarro, pero el remate salió por encima del travesaño.

En el complemento, con Sebastián Rusculleda como enganche por la lesión de Martín Morel, Tigre tuvo un arranque con mayor preponderancia hasta que un error defensivo cambió el rumbo del partido.

A los 10 minutos, Blengio cruzó torpemente a Delorte dentro del área, se fue expulsado y cometió un penal que Bárzola se encargo de transformar en gol con remate al palo izquierdo de Daniel Islas.

Ese tanto significó la definición virtual del partido. Desde entonces, Argentinos retomó el control del juego, especuló con el cansancio físico del rival (venía de jugar el miércoles pasado ante Boca) y convirtió a Islas en figura.

La impotencia de los minutos finales, agravada por las noticias que llegaban desde La Bombonera, deparó la expulsión de Santiago Morero por una agresión sin pelota y cristalizó en el final con lágrimas en los ojos de algunos jugadores ante la sensación de que se escapaba una ocasión soñada (e impensada) para Tigre. (Télam)
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Los jugadores de Lanús celebran al final del partido en la Bombonera.

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