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 domingo, 22 de febrero de 2004

El debate por las bodas gay se mete en la campaña electoral de EEUU
Bush recurriría a una enmienda constitucional para prohibir esas uniones y seducir a los conservadores

Jean Lous Doublet

Washington. - Para lograr la reelección en las elecciones del 2 de noviembre, el presidente estadounidense George W. Bush debe atraer al electorado de derecha, muy preocupado por cuestiones como el matrimonio homosexual. La decisión del alcalde de San Francisco, (California), Gavis Newsom, de autorizar los matrimonios homosexuales, ha intensificado la presión de los conservadores para que apruebe una enmienda constitucional que los prohíba. Pero Bush se ha abstenido hasta ahora de hacerlo, y se limitó a decir que está "perturbado" por el asunto.

El presidente "puede estar esperando a que estos temas se definan ante los tribunales", estimó Stephen Hess, profesor de Ciencias Políticas en la Brookings Institution de Washington, que sin embargo está seguro de que Bush promoverá la enmienda finalmente. Según el diario Washington Times, uno de los peligros que acechan al presidente republicano es la abstención de los cristianos conservadores en noviembre.

En las elecciones de 2000, en las que Bush ganó con una plataforma de "conservativismo compasivo", las abstenciones entre los simpatizantes de su partido habían aumentado considerablemente con respecto a 1994, año en que los republicanos ganaron terreno en las elecciones legislativas, recordó este diario conservador.

Una iniciativa sobre el matrimonio homosexual sería para Bush una forma de seducir a estos votantes. "Su base estaría muy descontenta si no lo hiciera, y las encuestas muestran que seis de cada 10 estadounidenses se oponen a la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo", afirmó Hess. "No es que vaya a dar un paso tremendamente valiente si lo hace. Y hay diferencias entre él y el precandidato demócrata John Kerry en este tema", agregó.

Kerry parece ser el adversario más probable de Bush para los comicios de noviembre, tras su victoria en la mayor parte de las primarias y caucus demócratas realizados hasta ahora. Y según los sondeos, derrotaría al presidente en noviembre.


¿Ventaja o un lastre?
Para asegurarse los votos de la derecha, Bush también se presenta como un "presidente de guerra", más capaz que los demócratas de defender a EEUU de nuevos ataques terroristas. Pero las dificultades encontradas en Irak debilitan esta imagen. Por eso hay quienes creen que podría deshacerse de su vicepresidente Richard Cheney, uno de los más acérrimos partidarios de la guerra que derrocó a Saddam Hussein. "¿Cheney es una ventaja o un lastre?", se preguntó la revista Time, que realizó una encuesta según la cual 43% de los estadounidenses desea que el vicepresidente vuelva a postularse junto a Bush en noviembre, pero 42% se opone.

"Creo que sólo se trata de rumores tontos que circulan por ahí", afirmó el viernes el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, acerca de la posibilidad de que Bush elija otro compañero de fórmula. Sin embargo, Cheney, de 63 años, ha tenido varios problemas cardíacos en los últimos años y eventualmente podría poner su salud como pretexto para retirarse.

Si Bush prescinde de su actual vicepresidente "sería como admitir que cometió un gran error" al lanzar la guerra contra Irak, afirmó Hess. Además, tal decisión generaría descontento entre la derecha del partido republicano, a la que Cheney representa.

De todos modos, además de una iniciativa para impedir constitucionalmente el matrimonio homosexual, Bush tiene otras opciones para congraciarse con su electorado de derecha, como la designación de jueces conservadores en puestos clave. Lo demostró el viernes al designar al conservador William Pryor en un tribunal de apelaciones federal con competencia sobre tres Estados del sur, como ya lo había hecho en enero con otro juez. Ninguno de los dos magistrados ha recibido la confirmación del Senado, donde los demócratas denuncian sus posiciones demasiado conservadoras. (AFP)

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Grupos opuestos a las bodas gay se manifiestan.

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