Año CXXXVI Nº 49911
Política
Economía
La Ciudad
La Región
Información Gral
Opinión
El Mundo
Policiales
Cartas de lectores


suplementos
Ovación
Salud
Autos
Escenario


suplementos
ediciones anteriores
Turismo 20/07
Mujer 20/07
Economía 20/07
Señales 20/07
Educación 19/07
Campo 19/07


contacto

servicios

Institucional

 miércoles, 23 de julio de 2003

Violencia familiar: analizan cómo mejorar la atención
Profesionales del Vilela becados para investigar la interrupción de los tratamientos

María Laura Favarel / La Capital

Maltrato y violencia familiar constituyen las primeras causas de consulta en el Servicio de Salud Mental del Hospital de Niños Víctor J. Vilela. Paradójicamente la mayoría de los que consultan abandonan los tratamientos. Por ello, integrantes del equipo de Salud Mental del hospital intentan averiguar la causa de esta deserción. Con este fin elaboraron un proyecto de investigación que luego presentaron ante el Ministerio de Salud de la Nación. El proyecto que lleva por título "La interrupción del tratamiento psicológico en pacientes que consultan por la problemática de la violencia" obtuvo una beca para la investigación y fue seleccionado entre 64 trabajos procedentes de todo el país. La beca "Ramón Carrillo - Arturo Oñativia" que se otorga anualmente para subvencionar proyectos hospitalarios, comenzó el pasado mes de mayo y tiene un año de duración. Las siete integrantes del equipo investigador, Andrea Labartete, Beatriz Rasetti, Adelina Faráh, Silvia Solís, Laura Medina, Cristian Lizzi, José Musumeci y Alicia Gosende se lanzaron en la búsqueda de aquellas personas que fueron asistidas en el servicio durante el año pasado. Luego de entrevistar a cada uno analizarán las causas de la deserción, además de investigar las posibilidades de mejorar las estrategias de tratamiento.


Pérdida de ideales
Cuando los psicólogos hablan de "violencia" incluyen todo lo que implique un impacto subjetivo por la ruptura del lazo social entre las personas. Esta categoría comprenden la violencia en sus diferentes formas: pasiva (sufrida por otra persona), activa, física, sexual, emocional o psíquica, negligencia, abandono, abuso fetal, testigos de violencia y sindrome de Muchhausen.

En el 2001 la consulta por casos de violencia representaba el 24% del total de consultas al Servicio de Salud Mental del Hospital de Niños. Llamativamente en el primer semestre del año pasado este índice ascendió al 38%. La psicóloga Beatriz Rasetti, miembro del Grupo de Asistencia al Maltrato Infantil (Gami), un equipo interdisciplinario que lleva 20 años trabajando en el hospital, adjudicó este aumento a "la crisis económica y la falta de trabajo, factores que desencadenan situaciones de violencia familiar", dijo.

Por su parte, la psicóloga Laura Medina, miembro del equipo becado por el Ministerio y profesional del Servicio, atribuyó también el aumento de la violencia a "la caída de los ideales y de las normas que determinan lo que está bien y lo que está mal. Los niños crecen sin una brújula donde aparentemente todo estaría permitido". Esta realidad tiene sus consecuencias en las relaciones interpersonales, que se vuelven cada vez más violentas.

Las psicólogas no dudaron en aclarar que esta falta de ordenadores en las relaciones sociales deja marcas que "se observan en todos los niveles, sin diferencias sociales o culturales".


Testigos indirectos
Las consultas por maltrato llegan al Servicio de Salud Mental por diferentes caminos. Generalmente en forma indirecta. Pueden ser:

* Derivados de la guardia: cuando un niño ingresa con alguna fractura o hematoma, que despiertan sospechas de haber sido víctima de algún golpe.

* Otros provienen de la sala de internación. Esto sucede en niños que hospitalizados por algún problema orgánico. Al hacerles una revisación se descubren indicios que delatan maltrato.

* Consultas realizadas por docentes o alguna persona allegada.

* Solicitud de intervención por parte de Juzgados de Menores y de Familia.


Menos frecuentemente llegan a la institución padres angustiados por situaciones de violencia y/o abuso relatadas por sus propios hijos. Cuando los niños llegan golpeados a la guardia, son los médicos de este servicio quienes, gracias al entrenamiento adquirido, detectan si se trata de un accidente o de un caso de violencia.
El tipo de lesión, su antigüedad y multiplicidad así como la incoherencia entre los relatos de los padres y lo que refiere el niño son elementos que delatan el problema. En estos casos se realiza la interconsulta al Gami.


Daños de por vida
Generalmente los niños son las víctimas y los más vulnerables al maltrato. "Esto se debe a la dependencia que tiene el niño del adulto, quien transmite tanto aquello que propicia el crecimiento como lo que puede resultar obstaculizante o destructivo", explicó Medina.

Pero, cuando el adulto en lugar de cuidados y ternura lo que brinda es abandono, maltrato psicológico o emocional como insultos, desprecio, desatención o desvalorización, se producen marcas profundas y graves que marcarán al niño de por vida.

Las lesiones físicas que van desde fracturas, quemaduras de cigarrillo, escoriaciones, golpes hasta la violación, en ocasiones llegan a provocar la discapacidad y en algún caso el homicidio. En el Hospital de Niños se registra una muerte por año por esta causa.

Existen casos en los cuales el impacto de presenciar situaciones de violencia entre los padres llega a ser tanto o más grave que el de sufrir la agresión en sí mismos.

Las psicólogas apuntan a la prevención como uno de los aspectos que podrían disminuir la cantidad de casos de violencia. En los servicios de salud se reciben casos en los que la violencia ya ha dejado marcas de cierta gravedad. Tal vez, arriesgan "si estos grupos familiares tuvieran trabajo estable, fácil acceso a la salud y una vivienda digna la violencia no tendría la magnitud que presenta en la actualidad".

Una vez que se discierne la causa de la internación del niño, los profesionales determinan los pasos a seguir, sobre todo porque si regresa al hogar volverá a ser golpeado. En ciertas ocasiones se decide la internación como un medio de prevenir la violencia hasta encontrar algún adulto o familiar que pueda hacerse cargo. Mientras tanto se procura brindar un tratamiento a la familia o a quienes sean los causantes del daño. En el caso de no encontrar ningún adulto que pueda responsabilizarse del niño, la situación llega a instancia judicial. Sin embargo, el mayor desafío es siempre lograr que la familia se implique en el tratamiento.

enviar nota por e-mail

contacto
buscador

Ampliar FotoFotos
Ampliar Foto
La falta de trabajo desencadena violencia.

Notas Relacionadas
Ciegos ante el problema


  La Capital Copyright 2003 | Todos los derechos reservados