Año CXXXVI
 Nº 49.860
Rosario,
lunes  02 de
junio de 2003
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Cañada le rindió homenaje a su ídolo

Para Cañada de Gómez, y en especial para Hugo Sconochini, el último no fue un sábado más. Es que más de 1.500 personas se emocionaron con el homenaje organizado por el Sport Club para el jugador cañadense en una jornada que contó con la participación de Diego Ciorciari, Mariano Cerutti, Luis Villar, Raúl Merlo, Donald Jones, Maximiliano Reale, Carlos y Leonardo Mainoldi, Mariano Aguilar y Sergio Hernández, entre otros. Además, estuvo presente el entrenador de los seleccionados nacionales Rubén Magnano, junto a autoridades provinciales y locales.
"Cuando me llamaron a Italia para organizar esta fiesta les dije que le dieran para adelante -comentó Sconochini- pero lo de esta noche (por lo del sábado) fue increíble. Fui de emoción en emoción. Se me puso la piel de gallina y tenía muchas ganas de llorar pero no quería arruinar todo", expresó Hugo.
Más allá del partido, de los discursos y de las entregas de presentes hubo un momento que marcó el homenaje. A dos minutos del final del primer tiempo el partido se paró. Sconochini quedó sólo en la mitad de la cancha con un haz de luz siguiéndolo. Las luces se apagaron, Mariano Aguilar se adueñó del micrófono para contar porque Hugo es un jugador distinto y apareció, por otro sector Iván Najnudel, hijo del recordado León que fue el entrenador que lo hizo debutar en un partido de la Liga frente a Olimpo, para fundirse en un interminable abrazo. "Cuando lo vi a Iván -afirmó Hugo- me sentí más viejo. Es que era muy chico cuando nosotros entrenábamos y recuerdo que siempre estaba rompiendo con la pelota". De todas maneras la emoción no se detuvo allí ya que Marcelo Travaglino cantó un tema que hizo referencia a su vida, con una excelente letra de ex jugador Marcelo De la Fuente, que terminó de ablandar a los más duros en el Florencio Varni mientras la camiseta Nº 7 se elevaba hasta el techo en un homenaje al mejor estilo NBA. De allí en más las últimas emociones de la noche fueron cuando el club impuso su nombre a la Escuelita de Básquet y la despedida en el centro del campo por parte de toda la gente que no dejaba de aclamarlo. Finalmente, Sconochini dejó su última frase en la visita a su ciudad: "Tuve suerte en mi carrera porque conocí personas justas en los momentos justos, pero tampoco cambiaría ni un minuto de lo que hice en mi vida".
Gustavo Aguilera (periodista de Cañada de Gómez)


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