Año CXXXV
 Nº 49.553
Rosario,
domingo  28 de
julio de 2002
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Cauto optimismo en los países latinoamericanos

Pablo Bachelet

Washington. - El resultado fue bien recibido por los diplomáticos y los analistas en Washington, aunque todavía persisten las dudas de si EEUU tiene un verdadero interés en liberalizar el comercio en sectores clave para los latinoamericanos, como la agricultura, la industria textil y el acero. "Esto es muy positivo", dijo el embajador chileno en Washington, Andrés Bianchi. "Estamos empezando a ver la luz al final de túnel". Chile ha buscado un acuerdo de libre comercio con EEUU desde mediados de la década pasada.
Más allá de los aspectos comerciales, funcionarios estadounidenses de alto rango planteaban el voto como una refutación de una percepción muy difundida en América latina, de que EEUU está abandonando la región a su suerte en un momento en que vive una gran incertidumbre política y económica. Antes de la votación, Alan Larson, secretario adjunto para asuntos económicos y agrícolas del Departamento de Estado, dijo que el voto era "una señal al mundo que EEUU está listo para avanzar y jugar un rol de liderazgo". Los analistas coinciden en que ahora el gobierno de Bush está en una mejor posición para avanzar en su agenda liberalizadora en América latina.
El voto debería darle un nuevo impulso a las negociaciones entre EEUU y Chile, congeladas desde abril, cuando los representantes estadounidenses optaron por esperar un veredicto del Congreso antes de discutir temas controvertidos para los legisladores, principalmente relacionados con asuntos laborales, de medio ambiente y de protección a los inversionistas. Previamente, Chile y EEUU tuvieron 11 encuentros formales de negociación, y el embajador Bianchi abriga la esperanza de que las negociaciones se reanuden en septiembre.
Los países andinos también salieron favorecidos con la aprobación del proyecto de ley, que incluye la renovación de ciertas preferencias comerciales para sus exportaciones textileras, entre otros rubros. Perú, Colombia, Ecuador y Bolivia habían argumentado que necesitaban preferencias para combatir el cultivo de las drogas y la pobreza. "Obtuvimos todo lo que queríamos", dijo un diplomático peruano en Washington.
Fuentes brasileñas también quedaron satisfechas con el resultado. "Esto es una buena noticia, aunque quisiéramos primero analizar el texto final", dijo un funcionario de alto rango de la Cancillería. Brasil ha tenido una postura más crítica sobre el libre comercio continental de Bush. El gigante sudamericano no está convencido de que EEUU estaría dispuesto a hacer concesiones en productos donde los brasileños son competitivos, como el acero, la industria textil y el jugo de naranja.
Sin un acuerdo en esos sectores, es improbable que Brasil se sume a un proyecto de libre comercio continental, según advierten especialistas. De hecho, la agricultura ha sido un hueso duro de roer en las relaciones comerciales entre EEUU y América latina.
En todo caso, el gobierno de Bush dio un paso importante hacia el levantamiento de las barreras agrícolas cuando dijo el jueves que estaba dispuesto a bajar drásticamente los aranceles y los subsidios al sector, aunque condicionó eso a que la Unión Europea y Japón hicieran lo mismo, en el seno de la Organización Mundial del Comercio (OMC). (Reuters)


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