Año CXXXIV
 Nº 49.227
Rosario,
domingo  02 de
septiembre de 2001
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Los candidatos a cargos nacionales prometen austeridad
Los políticos santafesinos luchan por vencer la apatía
La crisis de representatividad obliga a los dirigentes a asumir un discurso realista

Walter Palena

La estrategia para encarar la campaña electoral encuentra a los políticos santafesinos en una difícil disyuntiva: cómo penetrar con sus propuestas en una sociedad sumida en el escepticismo y en un descreimiento que alcanza por igual a la mayoría de la dirigencia. Los candidatos que pugnan por un lugar en las Cámaras de Diputados y Senadores en los comicios del 14 de octubre no sólo tendrán que lidiar contra los rivales de otras fuerzas, sino que deberán dar una fuerte pelea para lograr que la gente asuma una actitud de conciencia cívica y concurra masivamente a las urnas.
Lejos de los actos multitudinarios y las promesas grandilocuentes, hoy los candidatos de los principales partidos de la provincia ponen como tópico de campaña a la austeridad en un primer plano. Saben que la sociedad ya no tolera el dispendio proselitista, consumiendo minutos en spot televisivos o abarrotando las paredes con afiches y pintadas.
La promesa es, en este caso, la no promesa. El eje pasa por descargar un discurso realista para graficar la difícil situación económica que tendrá que atravesar el país para superar la recesión y asumir el cara a cara con la gente como modus operandi de la nueva forma de hacer política.
"La campaña va a ser corta y austera", señalaron en forma coincidente a La Capital los candidatos que encabezan las listas con mejores chances de triunfar en las próximas elecciones legislativas. Además, todos remarcaron la dificultad para seducir a un electorado sumamente refractario hacia la clase política.
"Yo nunca he usado la expresión clase política, porque entiendo que no existe. Hay ciudadanos que se dedican con mayor o menor intensidad a la actividad política", aclaró desde el vamos Alberto Natale, candidato a diputado por el Partido Demócrata Progresista (PDP).
Alertado por la espada de Damocles que pende sobre la cabeza de los políticos, el legislador demoprogresista reniega del argumento "facilista" que tiende a equiparar a todos los dirigentes: "Me parece injusto medir a todos con la misma vara". Y recordó que el PDP siempre mostró un perfil crítico hacia la Alianza, a pesar de haber apoyado la candidatura del presidente Fernando de la Rúa.
El postulante a senador por el justicialismo Oscar Lamberto prefirió dar un enfoque distinto al desencanto que exhibe la ciudadanía. "Se sienten frustrados los que ganaron. Los que perdieron no están defraudados porque tenían clara conciencia de lo que iba a pasar", dijo el diputado, en clara alusión a los votantes de la Alianza, una fuerza de coalición que llegó al poder luego de una década de dominio menemista y que, a dos años de estar en el poder, licuó buena parte de su caudal electoral.
Lamberto, quien también pronosticó una campaña corta y austera, dijo que su eje proselitista pasará por decirle a la gente que por más dura que sea la realidad, existe una salida, aun con los costos que esto implica: "Hay que levantarle el espíritu a la población. El estado anímico es un fuerte depresivo de la economía y esto hay que revertirlo".
Pese al desprestigio actual de los dirigentes, Lamberto puso énfasis en que el discurso antipolítico puede favorecer la catarsis de la gente, pero que no ayudará a resolver sus problemas. "No hay salida fuera de la política. Hay que establecer instituciones fuertes y eso se logra con la participación de la gente. La democracia se corrige con mayor democracia", amplió el diputado del PJ.

El fantasma de la abstención
La reflexión del legislador está atada a una reciente encuesta realizada en las ciudades de Rosario y Santa Fe, que mostró un alto índice de abstencionismo para las elecciones de octubre. Este escepticismo también se ve reflejado por ciudadanos anónimos que eligieron Internet para proclamar la anulación del voto, proponiendo colocar en los sobres las figuras de próceres como Belgrano y San Martín. Con menor sutileza, el ingenio popular ya comenzó a expresarse en la calle. Es el caso de inscripciones que aparecieron en los cestos de basura, invitando a la ciudadanía a depositar su voto allí.
Pero para Julio Gutiérrez, primer candidato a diputado por el peronismo, no se debe generalizar con los mensajes: "Gran parte de ese electorado que hoy dice que se va a abstener son los que votaron a la Alianza y se sienten defraudados. No creo que sean votos justicialistas". Igualmente, dijo que la campaña va a estar acorde con las necesidades de la población. "Estamos percibiendo que la gente pide que no haya un dispendio de dinero en la campaña, que tiene que ser corta y de cara a los ciudadanos, como la estamos haciendo nosotros", resumió.
Rubén Giustiniani, candidato a diputado por la Alianza Santafesina, ve con extrema preocupación el desánimo de la gente y es unos de los pocos políticos que admite públicamente la posibilidad de que la conjunción del voto en blanco, la anulación del sufragio y el abstencionismo supere en porcentaje a los sufragios positivos hacia los partidos políticos: "Hay una crisis de legitimidad y credibilidad. Me parece que es el gran desafió para revertir esa sensación palpable. Tenemos que trabajar fuerte para convencer al electorado sobre la necesidad de votar en positivo".



El ingenio popular aprovecha el clima anti-políticos.
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