Año CXXXIV
 Nº 49.173
Rosario,
martes  10 de
julio de 2001
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Vuelve al cine a más de 30 años de su estreno
"Anteojito y Antifaz": el regreso de una extraña pareja
La primera película de García Ferré se repone en los cines con una nueva banda de sonido

Fernando Toloza

Hace dos años Manuel García Ferré aseguraba en Rosario que produciría una película para chicos a razón de una por año. Eran los momentos previos al estreno de "Manuelita" y el éxito posterior del filme no hizo más que ratificar las intenciones del realizador hispano-argentino. En el 2000 estrenó "Corazón. Las alegrías de Pantriste" y en el 2001 llega con "Anteojito y Antifaz. Mil intentos y un invento", que esta semana arribará a las salas locales.
El cumplimiento del cronograma parece haber primado esta vez sobre la originalidad, ya que "Anteojito y Antifaz" no es una película nueva. Es, en realidad, el primer filme de Manuel García Ferré, estrenado a comienzo de los años 70. Ahora se lo reestrena y los cambios de la obra son una nueva banda de sonido y un ajuste en la duración.
Llamado el "Walt Disney argentino", García Ferré es el creador de personajes que resistieron al tiempo y que fueron el telón de fondo de muchas infancias argentinas. La televisión fue el medio privilegiado por el que difundió sus creaturas, que después también tuvieron buena aceptación en el cine. Pese a los cambios del mundo, el universo de García Ferré siguió conservando el gusto por las historias de pueblo chico. Todo el mundo se conoce y los personajes son representantes típicos de alguna cualidad, negativa o positiva, con pocas posibilidades de cambio o ambigüedad, a excepción del emblemático Largirucho, quien se mueve entre el bien y el mal como pez en el agua.
A pesar de las novedades que incorporó en sus películas para el cine, García Ferré siempre les dejó un lugar a sus antiguas creaciones. En "Manuelita", donde el personaje estaba tomado de la canción de María Elena Walsh, apareció Largirucho y, en un paneo, Neurus, Cachavacha, Hijitus y algunos otros.
En "Corazón. Las alegrías de Pantriste" García Ferré creó un nuevo personaje, el joven Pantriste, el hijo de un leñador que soñaba con un destino distinto al de la tradición familiar. Por supuesto, el muchacho enfrentaba a los villanos de turno y se encontraba con Neurus y Cachavacha. Las viejas y primitivas figuras estaban de vuelta, porque ellas son la marca de fábrica y su presencia garantiza un producto García Ferré.

La fuerza del origen
En ese contexto, el reestreno de "Anteojito y Antifaz" es un regreso a los orígenes. Si la aparición de los personajes antiguos era siempre festejada por el público, ¿por qué no darle una historia con dos de la vieja camada? Un poco en sintonía con las modas de las precuelas (mostrar la prehistoria de los personajes), "Anteojito y Antifaz" puede ser visto como la fundación del mundo de García Ferré en el cine. Entre la nostalgia y la búsqueda de un nuevo público, la jugada busca sacar su rédito, apoyada además por las buenas recaudaciones de "Manuelita" y "Pantriste", pese a haber competido con los grandes filmes de Disney de cada año, además de la cada vez más pujante presencia de las producciones de DreamWorks.
Los personajes de García Ferré se ven obligados a enfrentar los poderes de la tentación. Sus héroes son presa fácil del engaño y la seducción del triunfo mundano. En general, pese a su indudable buen corazón, caen en la trampa de personas taimadas, que no tienen ningún reparo en someterlos a una estafa tanto económica como sentimental (¿cómo no recordar a la pobre Manuelita engañada por un pícaro zorro francés?).
De esa manera, las películas de García Ferré trazan una moraleja sobre los grandes males que provoca el egoísmo y los riesgos que implica para cada héroe tratar de ser él mismo y salirse de la corriente del vivir común de la mayoría de los integrantes de la sociedad en la que se mueven. El egoísmo es el que pone en marcha la acción la historia de las películas de García Ferré, y todo tiende en ellas a ser una corrección de ese tema, mostrando los males en que pueden caer quienes se dejan llevar demasiado por sus sueños.
"Anteojito y Antifaz" no es ajeno a esa lógica, ya que al fin y al cabo es la primera película que filmó García Ferré. En ella, al contrario, se pueden hallar las bases de un sistema que, ya desarrollado con coherencia en el mundo de la pequeña pantalla, pasó al cine.
En el primer filme de García Ferré, serán los sueños de Anteojito los que abrirán la puerta a los problemas. El niño vive con su tío Antifaz y comparte los afanes de su pariente por la invención. Antifaz está a la búsqueda de una fórmula que le permitirá la gente convertirse en invisible.
Antifaz es un sujeto arriesgado. Cuando una idea lo domina no se detiene ante nada. Por eso se la pasa el día experimentando para lograr la invisibilidad. Y no la hade de una manera silenciosa sino todo lo contrario. cada prueba es seguida de una explosión que parece amenazar el vecindario.
La mayoría de los vecinos aprecia a Antifaz y por eso soportan con estoicismo su aficción a los inventos. La bruja Cachavacha, sin embargo, se molesta con cada ruido de Antifaz y quiere vengarse. En vez de hablar con el buen hombre, la malvada idea un plan para pegarle donde más le duela.

Sueños y venganzas
El plan de Cachavacha para vengarse de Antifaz se relaciona con Anteojito. La bruja sabe que el pequeño tiene el don del canto y decide aprovecharse de las virtudes del chico convirtiéndolas en una fuente de torturas.
Cachavacha se pone en contacto con Bodega y Rapiño, dos improvisados empresarios teatrales. Ellos engañan Anteojito con promesas que jamás piensan cumplir, y mediante alabanzas lo llevan a firmar un contrato que les dará en grandes ganancias, de las cuales, obviamente Anteojito no participará.
Bodega y Rapiño harán triunfar a Anteojito para separarlo de su amado tío. A cambio podrán quedarse con la totalidad de las ganancias. En síntesis ese es plan de Cachavacha, a quien no le interesa el dinero sino sólo expresar su maldad.
Anteojito de la mano de Bodega y Rapiño se educa con el maestro Meethoven, y se convierte en un famoso cantante que recorre el mundo. Pero también ellos lo impulsan a olvidarse de su tío Antifaz convirtiendolo al pequeño ídolo en un ser déspota y ambicioso, según anticipa el informe de prensa de la película.
Como a todos los héroes de García Ferré, a Anteojito también le llegará el momento de la verdad. Será entonces cuando el pequeño se pregunte si está bien su carrera de divo del canto lírico, si el éxito justifica que se olvide de sus seres queridos.
Promocionada como "la película para toda la familia", "Anteojito y Antifaz" tendrá que vérselas con duros rivales en las vacaciones de invierno. Esto es algo que le sucede cada año y el realizador García Ferré no se preocupa. Se ríe de los desafíos, con la seguridad de quien viene triunfando desde hace décadas y ha enfrentado decenas de temporadas, con películas que prometían conquistar a la taquilla argentina, y después eran vencidas por el tenaz García Ferré y sus historias de pueblo chico, siempre idénticas a sí mismas.



Anteojito se convierte en un cantante lírico exitoso.
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