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martes,
10 de
enero de
2006 |
cartas
Almorzando con
Mirtha Legrand
En una emisión reciente del programa Almorzando con Mirtha Legrand que contó con la presencia del intendente Lifschitz y de un reconocido empresario local, se intercambiaron apreciaciones sobre la factibilidad del traslado del Congreso de la Nación a Rosario. En un momento dado la señora Legrand adujo que ello configuraba "un disparate" y que ni siquiera se contaba con servicio de aviones en Rosario para el traslado de la gente... ¡Lamentable, apresurado y agraviante! Disparate, según el diccionario significa atrocidad, demasía y desatino; con dicha acepción la conductora se ha adelantado a los tiempos de lo que debe ser, imperiosamente, motivo de un estudio exhaustivo y mesurado de especialistas en la materia. La ampulosa ironía posterior no salva ni atempera las expresiones ligeras. A la señora Legrand la aterra perder el protagonismo de su programa y es ético cederles espacio a quienes tienen dominio de lo que trasciende como tema central. Por el contrario -y siempre ha sido así- la conductora interfiere con recurrente minuciosidad haciendo que sus interlocutores pierdan la hilación y queden a mitad de camino. Debemos sentirlo por nuestra ciudad y su gente a quienes Mirtha Legrand ha expresado "querer tanto" en reiteradas oportunidades.
Olga Ponce Pueyrredón
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