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domingo,
06 de
noviembre de
2005 |
En blanco, no mucho mejor
"Durante más de 20 años trabajé en Infantería y cumplí adicionales en un banco. No tuve descanso, ni cumpleaños familiares, ni fiestas de fin de año. Era trabajar para que los míos puedan disfrutar unos pesos más", confió José. Este suboficial principal contó cómo transcurrían sus semanas dedicadas a los adicionales "en blanco", única modalidad aceptada por las entidades crediticias. "Tenía un régimen de 12 horas de trabajo por 24 de descanso. Entraba un lunes a las 8 de la mañana al batallón y estaba hasta las 20. Pasaba por casa a cenar y dormir unas horas. A las 4 del martes me subía a un camión blindado y estaba hasta el final de la jornada que podían ser 10 o 12 horas. Salía a las 3 de la tarde y a las 20 ya tenía que estar en Jefatura de nuevo para cumplir servicio hasta las 8 de la mañana del miércoles, cuando volvía al banco para otra jornada de 10 horas. Recién ahí podía volver a casa y pasar la noche porque a las 8 de la mañana del jueves ya estaba trabajando de nuevo".
Ese trajinar provocó en José trastornos orgánicos y peleas de familia. "Esa acumulación de horarios provoca desgaste y altera la conducta entonces a los 45 años sos un tipo potencialmente peligroso, con grandes desórdenes mentales. Si no tenés contención terminás chupando o alejado de tu familia", remarcó el uniformado en referencia a muchos de sus compañeros que fueron llevados a esos disímiles caminos.
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