Año CXXXVIII Nº 48758
La Ciudad
Política
Economía
Información Gral
El Mundo
Opinión
La Región
Escenario
Policiales
Cartas de lectores


suplementos
Ovación
Salud
Autos


suplementos
ediciones anteriores
Turismo 22/05
Mujer 22/05
Economía 22/05
Señales 22/05
Educación 21/05
Salud 18/05
Autos 18/05
Supl. Solidario 09/05

contacto

servicios
Institucional

 miércoles, 25 de mayo de 2005  
De la tragedia a la ilusión.Hace dos años el río Salado le llevó todos sus juguetes y allí aprendío el juego ciencia
Un chico de siete años deslumbra a Santa Fe con su tablero de ajedrez
Participó en 32 torneos y ahora busca una ayuda para representar a la Argentina en el Mundial de Francia

Atilio Pravisani / La Capital

Santa Fe.- El día en que Atahualpa señaló con el dedo una caja de ajedrez para que se la compren, la historia de su vida cambió. Tenía cinco años y había salido con su papá para encontrar algo que compensara los juguetes que algunas jornadas atrás habían desaparecido arrastrados por la inundación del río Salado. No sabía qué era un tablero, y menos el juego. Hoy apenas si llega a los siete años y está soñando con representar a la Argentina en el Mundial de Francia.

De ignoto y desconocido, Atahualpa Larrea ya es casi símbolo porque en sólo dos años recorrió vertiginosamente un camino casi increíble en el juego ciencia. Primero en Santa Fe, luego representando a la provincia en torneos argentinos, y al país en el Sudamericano de Brasil. Jugó 32 torneos y siempre se ubicó entre los primeros. Ahora quiere estar entre los mejores del mundo.

Muchos se preguntan si es un elegido o un tocado por la varita mágica, o el símbolo para representar los sueños de los postergados y castigados que aún siguen con las heridas de las inundaciones a flor de piel. Lo cierto es que en menos de dos años este pibe de Santa Rosa de Lima le ganó la partida a la tristeza de un día en que vio llorar a sus padres de impotencia y de dolor por la pérdida de todo lo que tenían. Entre esas cosas todos sus juguetes, ahora reemplazados por tableros de ajedrez, la remera de Garry Kasparov y por trofeos ganados.


Aprendiz de campeón
"Ata, como lo llamamos, no tenía la menor idea del juego. Con la mamá le explicamos lo que era un tablero y cómo se jugaba. Al mes y medio ya empezó a ganarnos a nosotros y a los pibes del barrio, por eso decidimos mandarlo a la escuelita de ajedrez de Club del Orden, y se puede decir que desde allí no se detuvo más", relató su padre Juan, mezclando orgullo con una excitación que tal vez supera la alegría diáfana que transmite Atahualpa.

A los nueve meses del día en que conoció lo que era un juego, de la escuelita del Club del Orden pasó al Centro Abruzzese, donde el profesor Juan Carlos Avarese lo fue llevando de la mano hasta participar por primera vez, en noviembre de 2003, en el torneo Ciudad de Santa Fe en la categoría para chicos de ocho años, donde en su debut salió segundo.

Con sólo su padre como acompañante participó en Carlos Paz en su primer argentino donde terminó en el 18º lugar, pero ya en noviembre del año pasado se ubicó segundo en el selectivo para representar a la Argentina en el Sudamericano de Brasil. Un mes después, con seis años, alcanzó el 8º lugar en un torneo para chicos de hasta 10 años. A más de 450 Kilómetros al norte de San Pablo viajó en colectivo durante más de tres días. La mayoría de los participantes tenía el apoyo técnico de psicólogos y médicos, Atahualpa sólo contaba con su padre como fuente de energía.

Hoy la vivienda de Aguado al 2300 no tiene respiro. Ata vive con el celular en la mano casi acosado por quienes no entienden el fenómeno. La humilde casa de Marcela y Juan, y de su pequeño hermanito, aún refleja el desastre vivido dos años atrás. "Se pudo hacer algo en el interior pero afuera no. Soy albañil y los compañeros de la Municipalidad donde trabajo me dieron una mano, porque con el resarcimiento que me tocó no me alcanzó para nada", confesó Juan, ahora pensando cómo lograr que el país pueda ayudar a su hijo para que lo represente en París dentro de sólo dos meses.

Hace una semana Ata participó de su segundo selectivo en la Falda, Córdoba, para representar al país en el Mundial de Ajedrez en Francia y logró el subcampeonato. En las primeras partidas no le fue bien, pero luego llegó hasta la segunda colocación, alcanzando así la posibilidad de codearse con los mejores del mundo.

Sin embargo, no paró allí el periplo de Ata ya que en junio está citado nuevamente para representar a la Argentina en el Panamericano de Brasil, y a pesar de que en este último tramo su vida se convirtió en un entrenamiento permanente, el lunes pasado, luego de llegar cansado de La Falda, no faltó al Ipei, la escuela que funciona en el club del cual es hincha, por donde cursa segundo grado.

Días atrás se cumplieron dos años de la tragedia que azotó a miles de santafesinos, la historia de Atahualpa se convierte en un símbolo de vida y de esperanza, casi como un rayo de luz para tantas heridas aún no cerradas.
enviar nota por e-mail
contacto
Búsqueda avanzada Archivo


Ampliar FotoFotos
Ampliar Foto
Atahualpa aprendió a jugar ajedrez con sus padres.A los dos meses ya les ganaba.

Notas Relacionadas
El desafío para llegar a París



  La Capital Copyright 2003 | Todos los derechos reservados