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 jueves, 10 de marzo de 2005  
Castro y las bondades de las ollas a presión

La Habana. - Ollas de presión y hervideros de arroz, herramientas esenciales de la cocina cubana, son las armas de la batalla más reciente de Fidel Castro por recuperar el control sobre la economía del país, al tiempo que hace felices a las amas de casa de la isla. Formulado durante un discurso de cinco horas y media insólitamente optimista, transmitido la noche del martes por la televisión estatal, el anuncio de Castro de que se distribuirían cada mes 100.000 ollas de presión recalcó la continuada marcha de la isla hacia un mayor centralismo político y económico.

La distribución de las ollas "acaba con la cocina rústica", dijo Castro a la directiva de la Federación de Mujeres Cubanas, al anunciar el reemplazo de las ollas de fabricación doméstica distribuida por artesanos privados. Las ollas "industriales utilizan la mitad de energía", agregó. Las ollas a presión y hervideras de arroz estuvieron prohibidas en Cuba porque funcionan a electricidad.

De tener éxito, el programa distribuirá eventualmente millones de ollas de presión y con ello eliminará la industria privada -popular y en muchos casos legal- que usa moldes para construir ollas a presión de aluminio.

Pero las ollas a presión importadas se venden por unos 25 dólares -más de lo que el cubano promedio gana en un mes- mientras que las de fabricación doméstica cuestan alrededor de 5,50. A precios subvencionados, las ollas distribuidas por el gobierno se venderán a aproximadamente el mismo precio de las fabricadas por los artesanos privados, y podrán pagarse en cómodos plazos mensuales.

El gobierno comenzó el año pasado a reducir el ya limitado número de personas a las que se permite trabajar por su cuenta. Cuba se vio obligada a permitir algunos negocios privados a mediados de la década pasada, como resultado de la grave crisis económica que siguió a la desaparición de la ayuda y el comercio soviéticos. Pero esas reformas fueron consideradas como males temporales, aunque necesarios. Tras una recuperación paulatina, recientes descubrimientos de yacimientos petroleros y alianzas económicas con Venezuela y China, Castro cree claramente que la isla dispone de la fuerza suficiente para regresar a la economía más centralizada del pasado.

La distribución de las ollas es sólo parte de una ofensiva contra "los errores, desviaciones y confusiones" del pasado más reciente, dijo Castro. El mandatario dijo que el Estado también distribuirá hervideros de arroz de fabricación china y quizá también pequeñas estufas eléctricas, todo a precios subvencionados.

"Dijimos que se iba a resolver el problema eléctrico, entonces les hablo de una olla arrocera. Que levanten la mano aquellos a quienes les gusta la olla arrocera", dijo Fidel, tras lo cual recibió una ovación por parte de las mujeres. (AP)
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