| domingo, 21 de noviembre de 2004 | Opinión: Puede ser campeón, a pesar de Gallego Luis Alberto Yorlano El fútbol es tan generoso que no se necesita perfil físico para poder practicarlo sin impedimento. Si se es grandote y de gran volumen muscular, uno puede terminar siendo jugador de rugby. El alto, aunque desgarbado, puede encontrar su futuro en el básquet. Pero en el fútbol no ocurren estas cosas. Podes ser "retacón" y llegar a ser estrella, como Maradona. De piernas muy largas como Palermo y jugar en Boca y en la selección. Diminuto como Manso y cuántos otros casos más, porque para ser profesional del fútbol hay que saber manejar la pelota con los pies,
que es distinto al uso de las manos. Esto se
llama técnica y cuando se la capitaliza se llega
a la táctica adecuada para formar un equipo.
El equipo, entonces, es en el fútbol la suma de las técnicas individuales. Hay quienes defienden, los que recuperan la pelota, los que generan jugadas y los que definen en el arco rival. En el fútbol se utiliza la técnica como el director de una orquesta, para musicalizar
la partitura, necesita los instrumentos.
Con respecto a los resultados no escapan de tres posibilidades, se gana, se empata o se pierde. Lo importante pasa por cómo
se movió el equipo para medir su futuro. Muchas veces, aún perdiendo, se observa
que está para pelear cosas importantes.
Newell's, que puede ser el campeón, tiene lo mejor en el arco, defensores con buena predisposición a la lucha, capacidad en los del medio para contener y veloces delanteros para el contragolpe. Pero la falla está en la falta de una buena lectura de esas técnicas por parte de quién tiene la misión de compaginar el equipo. Gallego, exitoso como jugador, con una gran intuición en la zona más amplia del campo de juego, con sus anticipos, quitaba sin cometer faltas pelotas claves en la zona de los medios de la selección campeona del mundo en 1978 y protagonista en el River de la década del 80.
No encuentra, repito,a pesar que puede
ganar el apertura, ordenar a sus dirigidos.
Gana partidos por respuestas de los jugadores, o por hechos fortuitos. Por errores arbitrales o por la suerte, término difícil de comprobar su existencia, pero, es como el tema de las brujas: "No creo, pero que las hay las hay".
No hubo partidos que no hayan tenido que sufrir hasta el último minuto, o esperar, como ocurrió muchas veces, las tapadas providenciales del arquero. Con estos jugadores no tendría que haber pasado por estas
cosas. Estoy tan convencido de lo
que digo: faltando cuatro fechas, el
popular Tolo no sabe cuál es el equipo ideal.
Los rojinegros están muy cerca de la vuelta olímpica que su gente merece. Gratis o no, fue artífice con su aliento en los resultados de muchos partidos. Mentira que los de afuera son de palo. Los que están adentro de la cancha, cuando ven la escenografía de la tribuna con sus colores y movimientos tan particulares, se motivan para la lucha y para conseguir como sea el triunfo
y este fue el mérito del hincha que con su
aliento, lo llevó a este impensado protagonismo.
El hambre de gloria de los jóvenes y del retiro glorioso de los que están pegando la vuelta, tienen que ver también con actitudes respetuosas de los protagonistas hacia los que sienten el amor a sus camisetas. No recuerdo partido que se haya ganado sin un gran esfuerzo y sufrimiento. De haber tenido estos muchachos estrategias claras de parte de su conducción técnica, tendrían más puntos en la tabla.
Todo lo conseguido hasta ahora salió del esfuerzo individual de los jugadores, del aliento de la tribuna, de los errores de algunos árbitros y de algunas brisas de suerte que definieron partidos claves, en los momentos de incertidumbre. l enviar nota por e-mail | | |