 | martes, 16 de noviembre de 2004 | Lo que pudo ser inolvidable El pasado 6 de noviembre nuestra hija Julieta cumplió sus esperados 15 años, un acontecimiento muy especial para ella como para nosotros sus padres. A la hora de elegir el salón de fiestas, nos basamos primeramente en la atención a nuestros invitados y tratar de que todo lo que acordamos y preparamos saliera bien para pasar una noche inolvidable. Entre salón y salón el que más nos gustó es el que está ubicado en Iriondo al 1000. La fiesta marchaba bastante bien hasta que algo muy desagradable ocurrió: en la mitad de la misma, los mozos del salón sorprendieron a más de la mitad de los invitados, llevándose un piso de la torta, sabiendo que podría haber invitados que desearan repetir otra porción. Pero, en fin, la torta no es lo que desencadenó esta situación, sino la actitud que tuvieron dichas personas en no preguntarnos a nosotros. Entre reclamos y reclamos, se acercó el final de la fiesta y tanto mi esposa como yo y demás familiares tuvimos que pasar por una situación desagradable. Realmente, esta fiesta la realizamos con mucho sacrificio y lo único que queríamos era que todo saliera bien, por la felicidad de nuestra hija.
DNI 13.093.790
enviar nota por e-mail | | |