 | sábado, 13 de noviembre de 2004 | El otro duelo fue para el Tolo Gallego le ganó a Veira un partido aparte, acertando mejor a la hora de los cambios Rodolfo Montes / La Capital Veira-Gallego. Gallego-Veira. Dos viejos amigos cargados de gloria son marca registrada de los últimos 30 años del fútbol argentino. Ambos pueden mostrar campeonatos ganados dentro de la cancha y fuera de ella. Y anoche se enfrentaron y tuvieron que poner sus mejores armas por lo que había en juego. Necesitaban ganar los dos pero sólo el Tolo festejó.
El Bambino se mostró siempre más frío y si bien miró todo el partido desde el límite de su corralito, estuvo moderado en gesticulaciones, todo lo contrario de Gallego, quien fue entrando en calor a medida que el encuentro avanzaba.
Veira asumió la circunstancia del juego sin demasiado lamento, aunque tal vez lo sufrió por dentro, como cuando lo expulsaron al pibe Walter García, una verdadera chiquilinada del central cuervo. El Bambino ni lo miró cuando el jugador se retiró de la cancha.
Gallego, en cambio, se enojó feo con Ortega en el error de la jugada del empate de San Lorenzo y después festejó como un niño el segundo rojinegro de Borghello y el pitazo final de Bassi.
Siguiendo el juego de las comparaciones, Veira se tomó con calma las decisiones del juez, que en muchos casos dejaron dudas y enardecieron a la tribuna local. En cambio, el Tolo aprobó o reprobó según la conveniencia para su equipo.
Y en los cambios el que acertó fue Gallego. Veira hizo lo contrario. Cuando Newell's se le venía y estaba con diez, optó por reforzar la defensa, replegó a los suyos y terminó hundido con el gol de Borghello sin poder reaccionar.
Pasada la vibración del partido, el Tolo recuperó la calma, sabiendo que tiene cuatro finales por delante. El Bambino, a su vez, aceptó la derrota que quiso evitar. Los dos viejos amigos, que en la semana se cruzaron alguna chicana, pusieron en juego toda su experiencia y el Tolo la usufructuó mejor. enviar nota por e-mail | | Fotos | | |